En los primeros 10 meses de 2024, el gasto primario nacional cayó un 29% en términos reales, transformando un déficit fiscal del 2,77% del PBI en 2023 en un superávit del 0,5%. Este ajuste significó un impacto significativo en áreas clave, con 15 de los 16 componentes del gasto reducidos, destacándose una mayor inversión en asignaciones universales para la protección social.
Argentina experimentó en 2024 un ajuste fiscal sin precedentes que permitió revertir un déficit fiscal acumulado de $23,3 billones en 2023 y alcanzar un superávit de $2,96 billones en los primeros 10 meses de este año, equivalente al 0,5% del Producto Bruto Interno (PBI). Este logro fiscal fue posible gracias a una caída del 28,9% en el gasto primario nacional en términos reales.

Según el análisis de la ejecución presupuestaria del Sector Público Nacional No Financiero (SPNNF), 15 de los 16 componentes del gasto registraron caídas interanuales. Entre las áreas más afectadas se encuentran las transferencias de capital a provincias (-97%), la inversión real directa (-71%) y las transferencias corrientes a provincias (-67,8%). Por el contrario, el único gasto que mostró un crecimiento significativo fue el de asignaciones universales para la protección social, con un incremento del 27% anual y del 83,4% en octubre.

El ajuste afectó sectores clave: jubilaciones y pensiones soportaron el 24% del recorte, mientras que las transferencias a provincias representaron el 16%, seguidas por la inversión real directa (15%), programas sociales (11%) y subsidios a la energía (10%).

En términos de ingresos, el panorama también fue negativo, con una caída del 6,6% real interanual en los primeros 10 meses. Los ingresos tributarios bajaron un 3,9%, mientras que los no tributarios se desplomaron un 43%.

A pesar de este contexto, el gasto en asignaciones universales para la protección social mostró un crecimiento sostenido, consolidándose como un eje prioritario en un contexto de reducción generalizada del gasto público.
Este ajuste fiscal, que equivale a una reducción de 3,3 puntos del PBI, marca un cambio significativo en la gestión de las finanzas públicas y plantea interrogantes sobre el impacto social de los recortes en áreas sensibles como las transferencias provinciales y la inversión pública. Sin embargo, permitió que el resultado fiscal de octubre de 2024 fuera superavitario, con un saldo positivo de $523.000 millones, destacando el esfuerzo por sanear las cuentas públicas en un contexto económico complejo.







