A pesar de incrementos interanuales significativos, los salarios en sectores como la construcción y el empleo público en La Rioja sufren una pérdida de poder adquisitivo, evidenciando la dificultad para enfrentar el impacto inflacionario.
La situación salarial en La Rioja refleja un panorama complejo marcado por la alta inflación y la insuficiencia de los incrementos salariales para mantener el poder adquisitivo. Sectores clave como la construcción y el empleo público han experimentado aumentos nominales importantes, pero estos han quedado rezagados frente al ritmo de los precios.
En el sector de la construcción, los trabajadores registrados percibieron en septiembre de 2024 un salario promedio de $619.065, un aumento del 178,5% interanual. Sin embargo, la inflación acumulada provocó una caída real del 20,3% en su poder de compra, dejando a La Rioja $204.728 por debajo del promedio nacional del sector, que alcanzó los $823.793. Este impacto negativo en la construcción resalta la dificultad de los aumentos salariales para acompañar la escalada inflacionaria.
Por su parte, los empleados públicos provinciales también enfrentan desafíos. Según el secretario general de la Asociación de Trabajadores Públicos (ATP), Carlos Euliarte, la desigualdad salarial y la insuficiencia de los ajustes siguen afectando a los trabajadores. Aunque se han logrado avances como la incorporación de adicionales al salario básico y la continuidad de bonos compensatorios como los BOCADE, la realidad es que «la plata no alcanza», según Euliarte.
Para mitigar esta situación, los gremios han intensificado las negociaciones. En el caso de la construcción, la UOCRA acordó un aumento acumulativo del 12,48% para el último trimestre del año y un bono no remunerativo de $150.000. Sin embargo, estas medidas, aunque necesarias, no han logrado revertir la pérdida de poder adquisitivo.
El panorama salarial en La Rioja subraya la urgencia de implementar políticas que estabilicen la economía y garanticen una recuperación sostenida del poder adquisitivo. Tanto el sector público como el privado requieren de estrategias integrales que permitan superar las brechas actuales y mejorar la calidad de vida de los trabajadores en la provincia.







