La detención y prisión domiciliaria de Cristina Kirchner por la causa Vialidad marca un cambio en el peronismo. El partido busca una «unidad con fórceps» en medio de tensiones internas. La voz del gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, se suma a la de quienes plantean la necesidad de «ampliar» y «modificar algunos modos» dentro del principal partido opositor.
La movilización «Argentina con Cristina» en Plaza de Mayo el miércoles 18 de junio mostró el apoyo, pero también las divisiones. Ricardo Quintela, quien había cuestionado la postulación de Cristina Kirchner a la presidencia del PJ Nacional meses atrás, insistió en la urgencia de cambios. Gildo Insfrán, gobernador de Formosa, pidió evitar una «unidad hipócrita». Axel Kicillof, gobernador bonaerense, criticó al gobierno de Javier Milei, pero sus frases sobre la situación judicial de CFK resultaron insuficientes para sus exaliados cristinistas.
A partir del próximo lunes, el peronismo enfrentará una discusión de definición política. Máximo Kirchner, afectado por la situación familiar, deberá lidiar con un peronismo desunido que inicia una nueva etapa sin su referente en libertad. La relación con Axel Kicillof parece no tener retorno, y la posibilidad de que Máximo renueve la presidencia del PJ bonaerense el próximo año se presenta difícil. El gobernador bonaerense y los intendentes más influyentes ven una nueva etapa en el peronismo. Un intendente se refirió a la mesa de discusión interna como «la mesa de plástico del PJ».
En la provincia de Buenos Aires, dos fechas son clave para las elecciones del 7 de septiembre. El 9 de julio vence el plazo para la presentación de alianzas, lo que definirá la conformación de fuerzas como el Partido Justicialista, el Frente Renovador de Sergio Massa y los movimientos sociales. El 19 de julio será la fecha límite para la presentación de listas.
Una pregunta central es quién reemplazará a Cristina Kirchner en la primera diputación por la Tercera Sección Electoral. Mayra Mendoza, intendenta de Quilmes, es vista como una de las preferidas de la expresidenta. Mendoza acompañó a CFK en su departamento y fue su vocera, incluso informando que «Cristina ya no podrá salir más al balcón». Sin embargo, la posición política de Mayra Mendoza podría dificultar un acuerdo entre Máximo Kirchner y Kicillof, con Sergio Massa como negociador.
La sombra de Cristina Kirchner persiste desde su prisión domiciliaria. La expresidenta puso énfasis en la situación de sus colaboradores más cercanos tras su detención. El comisario Diego Carbone, jefe de su custodia, se encargaba del movimiento de asistentes y supervisaba gastos en el entorno, priorizando el cuidado de Florencia Kirchner y su hija.
Entre los secretarios de Cristina Kirchner se encuentran Mariano Cabral, Diego Bermúdez, Gabriel Graves y Alejandro Balado. Nancy, su asistente, destaca en este grupo y vivía frente al departamento de la expresidenta. Yaumara, de origen cubano, se encargaba del maquillaje. El futuro de este grupo de colaboradores está ahora en manos de la Justicia.







