El Diario de Eduardo German

La Rioja · Argentina

Alarma en el peronismo riojano: la boleta única y el efecto Milei amenazan con arrebatarle una banca en Diputados

Si bien Gabriela Pedrali, quien encabeza la lista, cuenta con chances más sólidas de mantener su lugar por un nuevo período de cuatro años, el panorama para Ricardo Herrera es notoriamente más adverso. El peronismo riojano enfrenta un escenario de alta complejidad de cara a las elecciones de octubre, con el riesgo latente de perder…

Si bien Gabriela Pedrali, quien encabeza la lista, cuenta con chances más sólidas de mantener su lugar por un nuevo período de cuatro años, el panorama para Ricardo Herrera es notoriamente más adverso.

El peronismo riojano enfrenta un escenario de alta complejidad de cara a las elecciones de octubre, con el riesgo latente de perder una de sus dos bancas en la Cámara de Diputados de la Nación. Mientras La Libertad Avanza, impulsada por los primos Menem, se muestra confiada en capturar un escaño antes incluso de los comicios, la irrupción de la boleta única introduce un factor de incertidumbre que reescribe el manual de campaña y pone en jaque la tracción de los líderes territoriales.

El justicialismo provincial, que actualmente ostenta dos representaciones en el Congreso Nacional, ve cómo la continuidad de uno de sus legisladores pende de un hilo. Si bien Gabriela Pedrali, quien encabeza la lista, cuenta con chances más sólidas de mantener su lugar por un nuevo período de cuatro años, el panorama para Ricardo Herrera es notoriamente más adverso. Fuentes cercanas al partido admiten que su reelección se vislumbra cuesta arriba, lo que enciende las alarmas en la cúpula peronista local.

Frente a esta vulnerabilidad, La Libertad Avanza respira un aire de triunfalismo anticipado. En los despachos donde Eduardo «Lule» Menem y Karina Milei orquestan el armado nacional, y con la decisiva injerencia de Martín Menem en el ámbito provincial, la convicción es firme: aseguran que, gracias al arrastre presidencial y la consolidación de su base, ya tienen virtualmente garantizada la obtención de una banca nacional antes de que el primer voto sea emitido en octubre. Esta certeza se basa en proyecciones y un optimismo que choca de frente con la preocupación peronista.

La dinámica de la elección se complejiza aún más con la implementación de la boleta única. Este sistema, que obliga al elector a marcar directamente al candidato de su preferencia, reduce significativamente el efecto «arrastre» que las listas completas o la imagen de los líderes departamentales solían generar. «Aquí no tracciona nada de los dirigentes departamentales», se escucha en voz baja en los comandos de campaña, reflejando el desafío de motivar el voto nominal. En este contexto, la influencia de las imágenes del gobernador Ricardo Quintela y del intendente de La Rioja, Armando Molina, se convierte en una incógnita. Si bien ambos son figuras de peso, la boleta única podría diluir su capacidad de endosar votos directamente a los candidatos a diputados, transformando la elección en una batalla más personalista y menos estructurada. El peronismo riojano se juega mucho más que una banca; se juega parte de su influencia y capacidad de adaptación en un escenario político en constante redefinición.


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