Se sabe que en la provincia se ponen en juego dos bancas de diputados nacionales que actualmente están en manos del peronismo, ocupadas por Gabriela Pedrali y Ricardo Herrera.
En el hermético círculo de poder que rodea a Javier Milei, dos nombres emergen como los artífices clave de la expansión y consolidación de La Libertad Avanza a nivel nacional. Eduardo «Lule» Menem y Karina Milei no solo son las figuras de mayor confianza del Presidente, sino también los estratégicos armadores de cada una de las listas electorales que el espacio libertario buscará presentar en el vasto mapa político argentino, con la firme convicción de que ya tienen una banca asegurada en La Rioja, incluso antes de octubre.
La influencia de la hermana del Presidente, Karina Milei, es de público conocimiento. Considerada por el propio mandatario como «El Jefe», su rol trasciende el de una simple secretaria general de la Presidencia. Es la guardiana de la ideología libertaria, la principal consejera política y quien tiene la última palabra en las decisiones cruciales del armado. Su perfil bajo contrasta con el peso de sus determinaciones, siendo la encargada de asegurar la lealtad y la pureza ideológica de cada candidato que aspire a representar a La Libertad Avanza.
A su lado, Eduardo «Lule» Menem se erige como el operador político por excelencia. Con una vasta experiencia en las intrincadas redes del justicialismo riojano y nacional, «Lule» aporta el know-how territorial y la cintura política necesaria para tejer alianzas, negociar candidaturas y sortear los escollos provinciales. Es el puente entre el rigor ideológico de Karina y la pragmática necesidad de construir estructuras partidarias en cada rincón del país. Su apellido, un sello en La Rioja, le confiere una legitimidad y un acceso que resultan invaluables para un partido en expansión.
Ambos, en tándem, son los responsables directos de la minuciosa selección de cada nombre que integrará las boletas libertarias. Este control centralizado busca evitar filtraciones de «oportunistas» y asegurar que cada postulante responda directamente a la línea impuesta desde Casa Rosada. La tarea no es menor, implica negociaciones complejas con referentes locales, análisis de encuestas y, fundamentalmente, la capacidad de imponer una disciplina férrea en un espacio heterogéneo y en constante crecimiento.
En el particular escenario riojano, la apuesta de La Libertad Avanza es fuerte. Se sabe que en la provincia se ponen en juego dos bancas de diputados nacionales que actualmente están en manos del peronismo, ocupadas por Gabriela Pedrali y Ricardo Herrera. Sin embargo, en el entorno de «Lule» Menem y Karina Milei, la confianza es tal que aseguran, puertas adentro, que ya tienen garantizada la obtención de al menos una de esas bancas en las elecciones de octubre, basándose en proyecciones y el arrastre del Presidente. Este optimismo anticipado marca el pulso de la estrategia libertaria en un distrito clave.











































