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La Iglesia Argentina convoca a la «Semana Social» 2025 en Mar del Plata: «Amistad Social» contra la polarización

Inspirada en «Fratelli tutti», el evento buscará fomentar el diálogo y la unidad en un contexto de profundas divisiones, abordando la desigualdad, la pobreza y la necesidad de una democracia más participativa.



La Iglesia argentina, a través de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, se prepara para un nuevo capítulo de su tradicional «Semana Social», que este año se realizará en Mar del Plata del 8 al 10 de agosto. El encuentro, bajo el lema de la «amistad social» —concepto central en la encíclica «Fratelli tutti» del Papa Francisco—, se propone como un espacio crucial de diálogo para construir lazos de fraternidad en una sociedad cada vez más polarizada.

Monseñor Dante Braida, obispo y referente de la Pastoral Social, adelantó detalles del evento mientras realizaba una visita pastoral en Vinchina, La Rioja. Explicó que el objetivo principal es «animar la creación de vínculos de fraternidad y amistad en la sociedad» para abordar los problemas y promover un desarrollo equitativo. La Semana Social buscará ser un contrapeso a la actual polarización política, fomentando la participación de diversos sectores y, especialmente, la integración de los jóvenes en la discusión de temas sociales.

Desafíos clave y un formato innovador

El programa de la Semana Social abordará dos ejes fundamentales:

  • Lucha contra la Desigualdad y la Pobreza: El evento buscará generar «soluciones integrales y opciones concretas» frente a la persistente problemática de la desigualdad y la pobreza en el país.
  • Democracia Participativa: Se debatirá sobre la necesidad de una «democracia más participativa», donde los ciudadanos puedan contribuir activamente y los líderes estén más abiertos a la escucha.

Para fomentar un diálogo más dinámico, el formato del encuentro incluirá paneles, entrevistas, diálogos y talleres interactivos. Una novedad será la intervención de un comunicador en los paneles para facilitar el intercambio entre los expositores y el público, en lugar de meras presentaciones formales. Además, se buscará integrar las experiencias y perspectivas de distintas regiones del interior del país en los talleres.

La Iglesia, según Monseñor Braida, asume un rol de «convocante y acompañante» en este proceso, con la esperanza de que el evento contribuya a la maduración de la sociedad y a priorizar las necesidades de los sectores más vulnerables. Las conclusiones de las deliberaciones serán compiladas en un documento final que se publicará y servirá como guía para los participantes.

La convocatoria a esta Semana Social es un llamado a la oración y a la participación, en un momento donde la Iglesia busca reafirmar su compromiso con el tejido social y la búsqueda de consensos.


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