La diputada nacional Gabriela Pedrali busca su reelección bajo el amparo de Ricardo Quintela, pero enfrenta una fuerte resistencia interna. El justicialismo, preocupado por el avance de La Libertad Avanza en la Capital y Chilecito, presiona para que el propio Gobernador encabece las listas.
El escenario político riojano hierve a semanas de las definiciones electorales, y la figura central de la discordia dentro del peronismo es la diputada nacional Gabriela Pedrali. Si bien la legisladora busca su reelección, su candidatura no emerge de un consenso partidario, sino que es un impulso directo del gobernador Ricardo Quintela y de un sector del quintelismo más cercano a su figura. Este respaldo incondicional del mandatario genera un clima enrarecido y de profunda división en el justicialismo provincial.
Fuentes partidarias revelan que un sector mayoritario del Partido Justicialista se opone a la reelección de Pedrali y presiona con fuerza para que sea el propio Ricardo Quintela quien encabece las listas legislativas nacionales. El argumento es contundente: la preocupación por el crecimiento exponencial de La Libertad Avanza, especialmente en los departamentos clave de Capital y Chilecito, hace que muchos consideren al Gobernador como el único capaz de «salvar las papas» y garantizar un resultado favorable para el peronismo en un contexto nacional adverso. La idea es poner en juego la figura de mayor peso para contrarrestar la fuerza libertaria.
Mientras tanto, en este complejo ajedrez político, otros actores intentan mantener sus propias gestiones. El intendente Armando Molina, por ejemplo, sigue con su agenda municipal, buscando visibilidad y apoyo como la reciente visita a la muestra de arte «Fronteras Abiertas – Bienalsur», destacando el «arte plural» y el apoyo a los artistas locales. Sin embargo, su propia gestión en la Capital también está bajo la lupa, y se rumorea que el propio Molina busca el espaldarazo de Quintela para sortear presiones internas que apuntan a su «mala imagen», impactando indirectamente en la Casa de Gobierno.
La decisión final sobre las candidaturas, y en particular el futuro de Gabriela Pedrali, será crucial para el oficialismo. La imposición de una figura resistida por gran parte de la base partidaria podría fracturar aún más al peronismo riojano, en un momento donde la unidad se presenta como la principal herramienta para enfrentar los desafíos electorales que se avecinan.







