Lejos del discurso de la política nacional, el municipio de la Capital lanza una campaña de comunicación centrada en los «600 días de gestión». Con mensajes sobre obras concretas, el intendente busca mostrar un gobierno que trabaja en los problemas cotidianos para contrarrestar la crisis y el avance de la oposición.
En el complejo ajedrez político de La Rioja, el municipio de la Capital despliega una campaña de comunicación que se aleja de la retórica confrontacional y se centra en la «gestión». A través de una serie de publicaciones en redes sociales, el intendente de la Capital busca mostrar un gobierno que, a pesar de la crisis que se vive a nivel provincial y nacional, se ocupa de resolver los problemas cotidianos de la gente.
El eje central de la campaña es el mensaje «600 días de gestión», una cifra redonda que sirve como pretexto para mostrar una serie de logros concretos y visibles. Las imágenes, con eslóganes claros y directos, cubren una amplia gama de temas:
* Infraestructura: Se destaca el «bacheo en las 4 zonas de la ciudad» y las «mejoras en calles centrales», un problema que afecta directamente la calidad de vida de los ciudadanos.
* Servicios Públicos: La campaña se enfoca en la eficiencia. Se hace hincapié en la «erradicación de basurales con control de inspectoría con multas», en la cantidad de «18 camiones de recolección de residuos» y en el «ordenamiento» de las calles con el «levantamiento de más de 100 autos abandonados».
* Obras de Impacto: También se destacan proyectos más ambiciosos, como la instalación de «+10mil luminarias led» en las calles más transitadas y la «recuperación de espacios públicos», que buscan mejorar la seguridad y la calidad de vida en la ciudad.
El mensaje político detrás de esta campaña es tan potente como el que se busca proyectar. El intendente, a través de estas publicaciones, busca diferenciarse de la política tradicional riojana, que a menudo se consume en la retórica y las internas partidarias. La imagen del intendente estrechando la mano de un trabajador es un símbolo de un líder cercano, que valora el esfuerzo de la gente que trabaja para mejorar la ciudad.
Esta campaña de comunicación es una respuesta directa a la crisis de credibilidad que enfrenta el justicialismo. En un momento donde la oposición, con Martín Menem a la cabeza, avanza con un discurso de cambio, el intendente de la Capital intenta demostrar que el peronismo también puede ofrecer resultados tangibles y que, a pesar de la crisis, su gestión está de pie. La campaña del municipio es, en definitiva, un intento de construir un bastión de votos en la Capital, un distrito clave en las elecciones, que pueda resistir la embestida opositora.







