En un video viral, Laura Campos, una comerciante de Pinchas, denuncia que no le renovaron el contrato de concesión de su comedor en el Club Nicolás Roldán. En un dramático relato, vincula la decisión a la política riojana, acusa al ministro Marcelo Del Moral de dejarla sin trabajo y le pregunta: «¿A qué le tiene miedo?».
Un video se viralizó en las redes sociales de La Rioja, transformando la historia personal de una comerciante en una potente denuncia política. Laura Campos, dueña de un restaurante en Pinchas, localidad de Castro Barros, relató en un emotivo video cómo le fue notificada la no renovación de su contrato de concesión, y vinculó directamente la decisión a la «rosca política» del oficialismo.
En su relato, Campos explica que hace «cuatro años estaba firmando un contrato con la comisión de club Nicolás Roldán» para poner su comedor, «Bendito Pueblo», que ofrecía «muchas fuentes de trabajo a muchos costeños». La mujer afirma que recibió la notificación de que el contrato no se renovaría más, y que debía desalojar el lugar a fines de agosto. La razón, según ella, era que el club llamaría a una nueva «licitación».
La denuncia adquiere un fuerte tinte político cuando Campos conecta los hechos. Según ella, la notificación de la no renovación llegó el 7 de julio de 2025, el mismo día que la visitaba Martín Menem en Castro Barros. En su video, grabado el 31 de julio, se encuentra con la comisión del club y al señor «ministro Marcelo Del Moral» en una estación de servicio. Ahí es donde lanza sus acusaciones más fuertes: «Por muy buenas fuentes sé que ya se entrega del cerámico y pintura para el club Nicolás Roldán».
Con el tono de quien se siente traicionado, la comerciante le pregunta al ministro: «¿Por qué eligió el club de Pinchas?». La mujer insinúa que la renovación de su contrato fue sacrificada en favor de un acuerdo político con el club. El video culmina con un ataque directo al ministro: «Hacía falta dejarnos sin trabajo a mí y a otros costeños? ¿A qué le tiene miedo, señor Del Moral?». Esta pregunta, cargada de indignación, eleva su caso de un simple conflicto contractual a una denuncia sobre el uso del poder político para fines personales y la falta de transparencia. El video de Laura Campos se ha convertido en un símbolo del hartazgo con un sistema político que, a pesar de las promesas, deja sin trabajo a una comerciante para, según su denuncia, favorecer a sus allegados.







