El comentario, que circula en los barrios de la capital, es una crítica a la política del ‘asfalto y las luces’ que solo se ve en años electorales. La movilización de los políticos se interpreta como una movida para ganar visibilidad, no como una genuina preocupación por la gestión.
En La Rioja, un comentario que resume el sentir de un sector del electorado es: “La Rioja debería estar siempre en elecciones”. La frase, cargada de sarcasmo, es una crítica a una forma de gobernar que solo se preocupa por la ciudad cuando hay que pedir el voto.
La política del “maquillaje electoral” tiene un patrón. El comentario se basa en que los servicios públicos, como la limpieza y el alumbrado, se activan en la previa de las elecciones, y que “así se limpia, se cambian las luces, se asfalta y se arreglan las calles”. La movilización de los políticos, que “vuelven a los barrios de la capital”, se interpreta como una forma de ganar visibilidad, no como una genuina preocupación por la gestión.
La crítica a esta forma de hacer política es una clara señal del descontento de los riojanos. La falta de un plan de gestión a largo plazo y la concentración de la inversión en años electorales son factores que minan la confianza del electorado en la dirigencia. La “política del asfalto” es un síntoma de una crisis de credibilidad.







