La iniciativa, impulsada por el recordado presidente Alberto J. Armando en 1967, repartió una escuela en cada provincia argentina. En La Rioja, el legado xeneize se materializó en una institución que aún hoy mantiene viva su esencia.
La historia de Boca Juniors está plagada de títulos, figuras legendarias y momentos que marcaron al fútbol argentino. Pero hay un capítulo poco conocido que trasciende las canchas y se mete de lleno en el ámbito social y educativo. En septiembre de 1967, bajo la visión de su entonces presidente, Alberto José Armando, el club de La Ribera lanzó una ambiciosa iniciativa para «hacer patria»: donar una escuela a cada una de las provincias del país. Este proyecto, bautizado “Armando Escuelas”, dejó una huella imborrable en distintas localidades, y La Rioja no fue la excepción.
La escuela riojana que nació con el sello de Boca
Mientras en otras provincias estas estructuras octogonales de chapa y madera, pintadas de azul y oro, se apodaron «las calesitas» por su particular forma, en La Rioja la donación se concretó en la localidad de La Aguadita. Allí, la Escuela Nº300 Maestro Alilo Núñez recibió una de estas singulares construcciones. Lo más notable es que, a casi seis décadas de su edificación, esta institución riojana es una de las pocas en el país que aún mantiene su estructura original, conservando la esencia de la donación boquense.
Esta obra, que tuvo un costo millonario para la época y se realizó en coordinación con el gobierno nacional, buscaba devolver al pueblo el apoyo que le brindaba al club. Las escuelas, de unos 170 metros cuadrados, fueron diseñadas para brindar una solución educativa rápida y efectiva en zonas rurales o de difícil acceso. Aunque muchas de ellas fueron reemplazadas, ampliadas o incluso se deterioraron con el tiempo, el caso de La Aguadita es un testimonio de la durabilidad y el impacto de la iniciativa de Boca.
Un legado que trasciende el fútbol
El proyecto “Armando Escuelas” es un claro ejemplo del carácter visionario y atrevido de Alberto J. Armando. Conocido por impulsar los Torneos de Verano y la mítica Ciudad Deportiva, el expresidente xeneize demostró que el club podía ser un agente de cambio social. Hoy, la Escuela Maestro Alilo Núñez de La Rioja es una prueba de que aquel espíritu sigue vivo. En un Día del Maestro, es un recordatorio de cómo el deporte y la educación pueden unirse para dejar una marca positiva y duradera en la comunidad, mucho más allá de las pasiones futboleras.


































