La tensión entre las provincias y el gobierno de Javier Milei sumó un nuevo capítulo. En el marco del XXVIII Foro Iberoamericano de Garantías en Bariloche, un grupo de al menos nueve gobernadores de distintos signos políticos se reunieron para enviar una señal de unidad y reclamar por la defensa de los recursos provinciales.
La cumbre, que inicialmente era un encuentro técnico, adquirió un fuerte condimento político tras el rechazo en el Senado al veto presidencial a la Ley de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), una iniciativa clave para el financiamiento de las provincias. El senador riojano Juan Carlos Pagotto fue uno de los legisladores que apoyó el veto de la Casa Rosada, distanciándose de sus pares que defienden la distribución automática de fondos.
Las provincias unidas por los fondos
Los gobernadores, encabezados por el anfitrión Alberto Weretilneck (Río Negro), buscaron una foto que simbolice el reclamo al Ejecutivo. Entre los presentes, se destacaron figuras de distintos partidos, como el salteño Gustavo Sáenz, el catamarqueño Raúl Jalil, el pampeano Sergio Ziliotto y el sanjuanino Marcelo Orrego.
El objetivo es claro: exigir previsibilidad en la entrega de fondos. El recorte de transferencias no automáticas, la paralización de la obra pública y la incertidumbre sobre el Presupuesto 2026 están generando una fuerte presión en las finanzas provinciales, y la situación es insostenible.
La Rioja en el mapa de los fondos de garantía
En este contexto de reclamo federal, los fondos de garantía se han vuelto una herramienta clave para las provincias. En La Rioja, el FOGAPLAR (Fondo de Garantías de La Rioja) se ha consolidado como un instrumento vital para el desarrollo local. Según datos de la Red Federal de Fondos de Garantía Públicos (FONRED), el fondo riojano administra $3.426 millones, cifra que lo ubica como uno de los más estratégicos para el desarrollo de la región.
El FOGAPLAR y otros fondos similares, como los de Catamarca y Jujuy, se han convertido en una vía de acceso al crédito para las pymes, que muchas veces no pueden obtener financiamiento de la banca tradicional. Este sistema de garantías, aunque modesto, demuestra que las provincias buscan sus propias herramientas para impulsar la economía local en un escenario de tensión con el gobierno central.
La imagen de los gobernadores en Bariloche, sin un documento formal, es un claro mensaje a la Casa Rosada: la defensa del federalismo no es un capricho partidario, sino una necesidad institucional para garantizar la gobernabilidad y el desarrollo de las provincias.







