El gobierno de Javier Milei continúa profundizando su vínculo con los gobernadores a través de acciones concretas y visitas a las provincias. El último ejemplo fue la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, que viajó a San Luis para un evento social y, de paso, reforzó su relación con el gobernador Claudio Poggi. Este tipo de gestos contrastan con la situación de La Rioja, que se ha quedado sin puentes de diálogo con la Nación y se distancia cada vez más de la agenda que comparten el resto de los mandatarios.
Pettovello en San Luis: un gesto de cercanía y trabajo en equipo
La ministra Pettovello visitó San Luis para participar en el cierre del programa «Ver para ser libres», una iniciativa que realiza controles oftalmológicos y entrega anteojos a niños de escuelas rurales. Acompañada por el gobernador Poggi, la funcionaria recorrió el operativo que ya benefició a casi 2.400 alumnos en la provincia. La visita no fue solo protocolar; se trató de un gesto de cercanía política que demuestra la sintonía entre la Nación y San Luis.
Este tipo de encuentros, que se repiten con distintos gobernadores, consolidan la estrategia del Gobierno de Milei de construir alianzas provinciales para llevar adelante sus políticas. Desde programas sociales hasta la reactivación de obras, la Casa Rosada busca interlocutores que estén dispuestos a trabajar en conjunto.
El aislamiento riojano, un riesgo para la provincia
La situación de La Rioja es diametralmente opuesta. Con un gobernador, Ricardo Quintela, que ha optado por la confrontación y ha roto cualquier canal de diálogo con el gobierno central, la provincia ha quedado al margen de las mesas de negociación y los acuerdos que benefician a otros distritos. Mientras los gobernadores de provincias de distintos colores políticos se reúnen con ministros para gestionar fondos, obras y programas, La Rioja parece haberse autoexcluido de la agenda federal.
Esta postura no solo aísla a Quintela de sus pares y del gobierno nacional, sino que también tiene un costo altísimo para los riojanos, quienes dependen en gran medida de los fondos de la coparticipación federal. La falta de una relación constructiva con la Nación podría dejar a la provincia sin acceso a programas sociales, financiamiento para obras públicas y otros beneficios que sí están consiguiendo los gobernadores que eligen el camino de la cooperación. La Rioja, en la vereda de enfrente, parece cada vez más sola en un mapa político donde el diálogo y la negociación son la moneda corriente.







