En una nueva muestra de pragmatismo y diálogo, los gobiernos de Chubut y Tucumán firmaron convenios con el Ministerio de Economía de la Nación para ordenar sus finanzas. Los acuerdos, que buscan extinguir deudas recíprocas y proteger el equilibrio fiscal, contrastan fuertemente con la postura del gobernador riojano, Ricardo Quintela, quien parece haber priorizado su posicionamiento político dentro del peronismo por encima de las necesidades urgentes de su provincia.
Chubut y Tucumán, por el camino de la negociación
El ministro de Economía, Luis Caputo, y los representantes de Chubut y Tucumán, el gobernador Ignacio Torres y el ministro Daniel Abad, respectivamente, sellaron acuerdos clave en el marco del Régimen de Extinción de Obligaciones Recíprocas. El objetivo es claro: encontrar una solución conjunta a las deudas y acreencias entre la Nación y las provincias, sin comprometer la estabilidad fiscal.
Estos convenios son un ejemplo de cómo los gobernadores de diferentes signos políticos están optando por el diálogo y la negociación para resolver los problemas de sus distritos. Tanto Torres como Abad entendieron que la confrontación no es el camino para obtener fondos y asistencia, y que la única forma de avanzar es sentándose a la mesa con el gobierno central.
La Rioja, rehén de la estrategia de Quintela
Mientras tanto, en La Rioja, el gobernador Ricardo Quintela se mantiene firme en su postura de confrontación con la Casa Rosada. A diferencia de sus pares, que gestionan y negocian acuerdos financieros, Quintela ha optado por un camino que lo posiciona como uno de los principales referentes opositores al presidente Javier Milei.
Esta estrategia, que parece apuntar a un liderazgo nacional dentro del peronismo con vistas al 2027, deja a La Rioja en una situación de aislamiento y precariedad económica. La provincia, que depende casi exclusivamente de los fondos de coparticipación para su funcionamiento, queda al margen de cualquier acuerdo o plan de refinanciamiento que pueda aliviar su situación fiscal. La ambición política de Quintela, puesta por encima de la estabilidad de La Rioja, podría tener un alto costo para los ciudadanos, que ven cómo su provincia se aleja de la mesa de negociaciones y se queda sin las herramientas necesarias para enfrentar la crisis.







