El gobierno de Javier Milei continúa su acercamiento a las provincias con acciones concretas en el territorio. La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, visitó Mendoza para supervisar el Tren de Capital Humano, una iniciativa que lleva servicios de salud a localidades remotas. Este tipo de gestos y el trabajo conjunto con los gobernadores demuestran una agenda federal que contrasta con la situación de La Rioja, que parece haberse autoexcluido de cualquier relación con la Nación y otras provincias, dependiendo exclusivamente de la coparticipación para su subsistencia.
Pettovello en Mendoza: un ejemplo de colaboración federal
La ministra Pettovello recorrió el Tren de Capital Humano en la localidad mendocina de La Paz. El programa, que ya ha atendido a más de 8.900 personas, ofrece controles médicos y servicios esenciales a familias de zonas alejadas. Durante su visita, la funcionaria estuvo acompañada por el gobernador Alfredo Cornejo, en un claro gesto de sintonía política y colaboración entre la Nación y la provincia.
La presencia de la ministra en Mendoza refuerza el mensaje del Gobierno de Milei de que la gestión se hace en el territorio y en coordinación con las autoridades locales. Este modelo de trabajo, que se replica en distintas provincias, busca generar un marco de confianza y cooperación para llevar adelante políticas que beneficien directamente a los ciudadanos.
La Rioja: sola, aislada y sin futuro
La situación de La Rioja es la contracara de lo que sucede en Mendoza y en gran parte del país. Con el gobernador Ricardo Quintela en una postura de confrontación total con la Casa Rosada, la provincia no ha logrado generar puentes de diálogo ni acuerdos que le permitan acceder a fondos o programas nacionales. Esta falta de relación con el gobierno central y con el resto de los mandatarios provinciales la deja en un estado de total aislamiento.
La Rioja es una de las provincias más dependientes de los fondos de la coparticipación federal para pagar los sueldos de sus empleados públicos y sostener el funcionamiento del Estado. Al romper cualquier canal de comunicación y no sumarse a las mesas de diálogo, el gobierno de Quintela pone en jaque la economía de la provincia, que se arriesga a quedarse sin fondos esenciales para su subsistencia. El futuro de La Rioja parece cada vez más incierto, atado a una decisión política que privilegia la confrontación por sobre la gestión y la colaboración.







