Un equipo de científicos argentinos, brasileños y británicos encontró los restos de un abelisaurio, un tipo de dinosaurio depredador, en la provincia. El hallazgo redefine lo que se sabía sobre la distribución de estos gigantes prehistóricos, hasta ahora asociados casi exclusivamente con la Patagonia.
Un hito en la paleontología argentina se produjo en los áridos paisajes de La Rioja con el descubrimiento de una nueva especie de dinosaurio carnívoro, el Vitosaura colozacani. El hallazgo, realizado por científicos del CONICET en el CRILAR y otras instituciones internacionales, no solo amplía la diversidad de estos depredadores, sino que también cambia la concepción de su presencia en Sudamérica.
El Vitosaura colozacani es un abelisaurio que habitó la región durante el Cretácico tardío, hace unos 80 millones de años. Su nombre rinde homenaje a dos elementos locales: “Vitosaura” en honor a Victoria «Doña Vito» Romero, una soldado federal del siglo XIX de la zona, y “colozacani” aludiendo al Valle de Colozacán, la localidad riojana donde se extrajeron los fósiles.
El descubrimiento es de gran relevancia porque contradice la creencia de que la mayoría de los abelisaurios se encontraban en la Patagonia. «Es la segunda especie de abelisauridae nominada del noroeste argentino. Resulta novedoso en el sentido que amplía la distribución biogeográfica y diversidad del grupo», explicó Harold Fernando Jiménez Velandia, geólogo y miembro del equipo de investigación.
Los restos fósiles, catalogados como CRILAR-Pv 506, fueron encontrados en las cercanías de la localidad de Tama, en la Formación Los Llanos. A diferencia de hallazgos anteriores en la región, que eran fragmentarios, este espécimen incluye vértebras, parte del sacro, ilion, pubis e isquion, lo que permitió a los científicos describir un nuevo género y especie. El análisis de los huesos reveló características únicas, como un pubis afinado y una ranura transversal en las vértebras, que aportan nuevas pistas sobre las relaciones evolutivas de los abelisaurios con otras especies en Madagascar y la India.
El trabajo de campo en la provincia no estuvo exento de dificultades debido a las condiciones del terreno y la dureza de la roca que protegía los restos. Sin embargo, el esfuerzo de los investigadores, que utilizaron martillos neumáticos y retroexcavadoras, culminó con un hallazgo que redefine los mapas de la prehistoria y reafirma el rol de La Rioja como una tierra rica en tesoros paleontológicos.







