La elección provincial redefine el mapa de poder: el espacio de Milei se consolida como la segunda fuerza indiscutida, dejando al PJ provincial con una victoria pírrica en lo nacional y una autocrítica velada por el intendente Armando Molina. La UCR desaparece de la escena.
El resultado de las elecciones legislativas en La Rioja no solo puso en jaque la histórica hegemonía peronista en el Congreso Nacional, sino que reescribió la composición de la Cámara de Diputados provincial. La irrupción de La Libertad Avanza (LLA), especialmente en el distrito Capital, consolidó una nueva fuerza de oposición con volumen propio, forzando al oficialismo a un ejercicio de interpretación política que oscila entre la reivindicación y la cautela.
El mensaje de Capital: LLA, la nueva primera minoría
El dato más contundente de la jornada se registró en la elección de diputados provinciales por Capital, el motor electoral de La Rioja. Allí, LLA se impuso con un contundente 34,52% de los votos, logrando cuatro, y posiblemente cinco, de las ocho bancas en disputa. El Frente de Fuerza Federal, la lista que agrupa al peronismo, quedó relegado a un 24,37%, asegurando tres escaños.
Este resultado en el corazón político de la provincia es un llamado de atención inapelable para la gestión del gobernador Ricardo Quintela. El fenómeno libertario demuestra que el voto contra el statu quo riojano tiene capacidad de organización y movilización más allá de las figuras nacionales.
El intendente de la capital, Armando Molina, ensayó una breve lectura de los comicios: «La voluntad popular se hizo escuchar. Sepamos hacerlo». Su frase, que apela a la sensatez y al acatamiento democrático, revela la complejidad del escenario. El jefe comunal se ve obligado a reconocer tanto la victoria de LLA a nivel nacional como el «clave e importante triunfo» de Gabriela Pedrali —la peronista que retuvo su banca nacional por apenas 620 votos—, en un intento de equilibrar un mensaje donde las derrotas locales pesan más que la pírrica victoria en el Congreso.
Un mapa provincial fragmentado y la desaparición de la UCR
El escrutinio de los siete departamentos que renovaban escaños provinciales dibujó un mapa heterogéneo pero revelador:
- Concentración del poder: El oficialismo, a través de sus diversas colectoras y alianzas (Frente de Fuerza Federal, Frente Federal, Visión Federal, etc.), logró mantener el control en la mayoría de los departamentos del interior. En Vinchina y Castro Barros, las victorias fueron amplias.
- Irrupción Femenina: La elección de Ada María Belén Mora en Juan Facundo Quiroga, quien se convirtió en la primera mujer en ganar en ese distrito, marca un punto de inflexión.
- El ocaso radical: La UCR (Somos La Rioja) sufrió un golpe mortal. Con apenas un 4,11% en Capital y porcentajes marginales en el resto de los distritos, el centenario partido no logró obtener ninguna banca provincial. Su marginalización confirma que la polarización PJ-LLA lo ha convertido en un actor irrelevante en la legislatura riojana, sin poder de negociación ni territorialidad significativa.
Las nuevas fuerzas en la Cámara
Con la renovación parcial de la Cámara, el equilibrio interno se modifica drásticamente. LLA ingresa con una bancada de peso, liderada por figuras como Claudia Brígido de López y Diego Molina Gómez, que se convertirán en la voz más audible de la oposición a las políticas de Quintela. El oficialismo, si bien conserva la mayoría a través de su red de partidos, deberá lidiar con una minoría mucho más homogénea, ideológica y agresiva.
El análisis de la diputada nacional Pedrali, que reivindicó el «triunfo» ajustado a nivel nacional, contrasta con el escenario provincial. El peronismo riojano se enfrenta ahora a un doble desafío: construir una narrativa de victoria en medio de la crisis económica nacional y contener el avance libertario que, tras arrasar en la Capital, amenaza con modificar el statu quo de cara a las elecciones de medio término.







