La polarización extrema entre el PJ y el espacio de Milei margina a la UCR, que sufre un «descalabro» histórico. El oficialismo retiene una banca nacional por apenas 620 votos, pero el «fenómeno violeta» en la Capital obliga al peronismo a ensayar una forzada autocrítica.
La elección legislativa en La Rioja del pasado domingo no solo ratificó la polarización extrema de la política argentina, sino que marcó una reconfiguración tectónica del poder en la provincia. El escrutinio dejó dos conclusiones ineludibles: el peronismo provincial logró retener una de las dos bancas en juego en el Congreso por un margen mínimo, pero sufrió una derrota categórica y simbólica en su principal bastión, la Capital, a manos de La Libertad Avanza (LLA).
El derrumbe peronista en la Capital y la nueva cartografía provincial
El resultado más contundente se registró en el departamento Capital, el distrito con mayor peso electoral. Allí, en la elección de Diputados Provinciales, LLA logró un triunfo holgado al alcanzar el 43,13% de los votos contra un magro 24,46% del frente oficialista Federales Defendamos La Rioja (PJ).
Con esta diferencia, los libertarios se aseguraron al menos cuatro, y posiblemente cinco, de las ocho bancas en disputa. Este arrollador desempeño en la Capital es un golpe directo al corazón de la gestión del gobernador Ricardo Quintela y una prueba de que el «fenómeno violeta» no es solo un voto de acompañamiento al Presidente, sino una fuerza con anclaje local que ha logrado capitalizar el «hartazgo de la gente» que denuncian sus dirigentes.
En el estamento nacional, la contienda fue un empate técnico que, no obstante, tuvo un sabor a victoria para LLA. El peronismo, con Gabriela Pedrali, logró retener su banca por una diferencia mínima de apenas 620 votos (43,43% contra 43,39% de LLA). Sin embargo, el lado oscuro para el PJ es que no pudo retener la banca del saliente Ricardo Herrera, que pasó a manos del flamante diputado nacional electo Gino Visconti. El dirigente libertario no dudó en catalogar este resultado como un «triunfo rotundo», al considerar que su espacio combatió «contra todo el aparato del Estado» y el clientelismo.
La UCR, en una crisis terminal
El resultado más devastador, sin embargo, fue para la Unión Cívica Radical (UCR). El partido centenario no solo quedó fuera de la contienda nacional, sino que no logró siquiera colocar un diputado provincial en la Capital, su supuesto «caballito de batalla». Con apenas un 5,6% de los votos, la UCR sufrió una de las peores elecciones de su historia, quedando marginalizada por la polarización PJ-LLA.
Referentes radicales hablan de un «descalabro» y de ser una «cáscara vacía». El ex candidato Gustavo Galván admitió la derrota, señalando que el fuerte «enojo de la gente con el Gobierno provincial» no fue capitalizado por la UCR, sino que el electorado consideró a LLA como el «voto útil». Este resultado obliga al radicalismo a una profunda autocrítica, debatiendo si su futuro pasa por ser una «colectora» de LLA o si intentará, con riesgos inmensos, un «renacer» en soledad de cara al 2027.
La autocrítica forzada del peronismo
Desde el oficialismo, la diputada Pedrali ensayó un análisis que buscó maquillar el revés. Si bien valoró haber revertido derrotas previas en distritos como Chilecito y Chamical, la legisladora se enfocó en la «derrota contundente» en Capital, admitiendo que «seguramente hay cosas que el peronismo debe cambiar».
Esta tibia autocrítica, sin embargo, se diluye al atribuir gran parte del resultado al contexto nacional y aludir a la «crueldad» del gobierno de Milei. El dilema del PJ riojano es cómo responder al mensaje de «hartazgo» que emanó desde la Capital, sin desmantelar la estructura de poder que le permitió retener un escaño por la mínima.
La Rioja se suma al mapa de provincias donde la irrupción de LLA ha desordenado el esquema tradicional. El nuevo equilibrio de fuerzas, con un libertario en el Congreso y la hegemonía del peronismo seriamente cuestionada en su centro neurálgico, promete una etapa de turbulencia y redefinición para todos los actores políticos.







