El Ejecutivo municipal promulgó la ordenanza que reorganiza el funcionamiento del predio ubicado en el Bosque Comunal, sobre la Ruta 5. La nueva normativa establece reglas estrictas para los puesteros, prohíbe la venta ambulante no regulada y crea un cuerpo de inspectores para blindar el ingreso de alimentos a la ciudad.
La Municipalidad de La Rioja oficializó una reforma integral para el comercio mayorista de alimentos en la capital. A través de la promulgación de la Ordenanza N° 6761/25, el gobierno local puso en marcha el nuevo reglamento del Mercado de Abasto Municipal, que funcionará en el predio del Bosque Comunal sobre la Ruta Provincial N° 5. La medida tiene un objetivo económico claro: fortalecer el poder de compra de los centros de abastecimiento para «disminuir los precios de venta a los consumidores».
El decreto de promulgación, firmado el 29 de diciembre por el intendente, deroga la vieja reglamentación y establece un nuevo esquema de autoridades, deberes y sanciones para garantizar la sanidad de las frutas, verduras, carnes y lácteos que consumen los riojanos.
Nuevas reglas para los puesteros
El ordenamiento interno clasifica a los comerciantes en tres categorías: Locatarios Permanentes (que garantizan venta todo el año), Temporales (mayoristas sin abastecimiento continuo) y Parceleros (productores que venden su propia cosecha).
La normativa es rígida respecto a la «habitualidad»: aquellos puesteros habilitados que interrumpan su actividad por más de 20 días seguidos sin autorización expresa perderán la concesión y sus permisos serán revocados.
Entre las obligaciones de convivencia, se destaca la prohibición terminante de dejar mercadería en las veredas o calles del mercado; toda infracción será castigada con multas o decomiso.
Además, deberán exhibir los precios en carteles visibles y documentar todas las operaciones de compra-venta por triplicado.
Un «cepo» bromatológico
Uno de los ejes centrales de la nueva gestión del Mercado será la fiscalización. Se creará una Dirección General de Inspectoría encargada de controlar no solo los puestos de venta, sino todos los ingresos a la ciudad.
Mediante «Inspectores de Ruta», el municipio verificará el estado sanitario de los vehículos que transporten alimentos antes de que lleguen a las góndolas.
Dentro del predio, la administración tendrá la facultad de clausurar locales y decomisar productos que no cumplan con el Código Alimentario Argentino. También podrá ordenar la demolición de cualquier construcción o arreglo que los puesteros hayan realizado sin permiso técnico.
El rol de los «changarines»
La ordenanza también regula la actividad de los trabajadores informales o «changarines». A partir de ahora, deberán estar debidamente inscriptos y autorizados con carnet sanitario y foto. El texto aclara que su función es exclusivamente de servicio y transporte de bultos, quedando prohibida su actuación en tareas de atención al público o venta de productos en los puestos.
Para asegurar la calidad técnica, el Mercado contará con un cuerpo profesional integrado por ingenieros en alimentos, licenciados en bromatología y veterinarios.


































