El secretario de Turismo decidió no renovar el convenio de financiamiento con el Indec para los operativos de campo de 2026. José Rosa advierte que la medida busca ocultar la caída del 22% en el ingreso de extranjeros y un rojo histórico de 4.000 millones de dólares en la balanza sectorial que golpea a las economías regionales.
Daniel Scioli aplicó la máxima de «muerto el perro, se acabó la rabia». Tras un 2025 que los operadores ya califican como el «Apocalypse Now» del sector, la Secretaría de Turismo de la Nación decidió no renovar el convenio con el Indec para financiar la Encuesta de Turismo Internacional (ETI) y la de Ocupación Hotelera (EOH). La medida, que entró en vigencia el 1º de enero de 2026, pone fin a un aporte anual de 600 millones de pesos y deja a la actividad en una oscuridad estadística sin precedentes.
En La Rioja, el secretario de Turismo, José Rosa, salió al cruce de lo que considera una política «oscurantista». Según Rosa, la decisión de la Casa Rosada busca tapar una realidad que golpea directo a los destinos emergentes: el turismo receptivo cerró el año con los peores registros de la última década. El encarecimiento de los costos internos frente a un dólar que para los argentinos sigue resultando barato generó un «efecto tijera»: nadie viene y todos se van.
El «dato mata relato» que incomoda a la Rosada
Los últimos informes del Indec confirmaron por qué el Gobierno decidió retirar el financiamiento a las encuestas de campo. El déficit de divisas por turismo en 2025 alcanzó los 4.054 millones de dólares, lo que representa un crecimiento del 211% respecto al año anterior.
- Desplome receptivo: A lo largo de 2025 ingresaron al país 5,32 millones de turistas, una caída interanual del 19,7% frente a 2024.
- Éxodo emisivo: Casi 12 millones de residentes viajaron al exterior (un salto del 43%), concentrando el 75% de las pernoctaciones fuera del país en Brasil, Chile y Uruguay.
- Gasto desproporcionado: Los extranjeros dejaron en el país apenas US$ 3.110 millones, mientras que los argentinos desembolsaron US$ 7.164 millones afuera, drenando las reservas del Banco Central.
La Rioja ante el «apagón» federal
Para José Rosa, el vaciamiento de la logística estadística es una maniobra para deslindar responsabilidades sobre el desamparo de las provincias. «Sin estadísticas sólidas ni políticas claras, se debilita el desarrollo federal», advirtió el funcionario de Ricardo Quintela. La preocupación radica en que el nuevo esquema de medición propuesto por Scioli dependerá de datos del Banco Central y Migraciones, pero perderá el detalle cualitativo del gasto y el perfil del visitante que solo aportaba el Indec.
La Rioja ya marcó distancia en 2025 al bajarse de la Feria Internacional de Turismo (FIT) y ahora refuerza su postura crítica. Mientras Nación apuesta a la «big data» y al relato de la IA, en los hechos los hoteles de 3 estrellas y parahotelería del interior sufren una caída del 15% en viajeros hospedados, sostenidos únicamente por un turismo interno con estadías cada vez más cortas.
Un horizonte de «guerra» en el sector
La crisis no es solo de números; es de empleo. En provincias como La Rioja, la falta de una política nacional de fomento y la parálisis de la obra pública turística amenazan con convertir al sector en una «tierra arrasada». Como en la obra maestra de Coppola, Scioli parece navegar río arriba hacia un corazón de las tinieblas donde el único dato válido será el que dicte la voluntad política del secretario de turno.
Rosa fue tajante: el impacto es directo en menos empleo y más desigualdad. Sin el espejo de los datos oficiales, el Gobierno Nacional pretende que la realidad deje de existir, pero para los destinos que luchan por posicionarse, el apagón estadístico es el certificado de defunción de la transparencia federal.












































