Molina acelera la agenda de gestión urbana en la Capital y busca contener la siniestralidad vial

El intendente riojano activó un plan de semaforización en más de 20 puntos críticos y encabezó un acto de recuperación de espacios públicos junto al ministro de Salud. Los movimientos buscan mostrar dinamismo frente a los reclamos por infraestructura.


En un giro hacia la gestión directa de calle, el intendente de La Rioja, Armando Molina, lanzó un ambicioso plan de semaforización que apunta a intervenir en las zonas más calientes del tránsito capitalino. La medida no es casual: los índices de siniestralidad vial en la provincia se mantienen en niveles de alerta, y el municipio busca mitigar el impacto en el sistema sanitario local mediante la prevención en las esquinas de mayor conflictividad.

Freno a los accidentes y ordenamiento urbano

La iniciativa contempla la instalación de más de 70 semáforos distribuidos en 22 puntos críticos. Estos nodos fueron seleccionados en base a estadísticas de accidentes que los catalogan como zonas de «alta siniestralidad». El objetivo central del Palacio Ramírez de Velasco es doble:

  • Mejorar la transitabilidad: Reducir los cuellos de botella en horarios pico.
  • Seguridad Vial: Priorizar la protección de la vida de los vecinos en arterias donde la velocidad suele superar los límites permitidos.

Este despliegue de infraestructura se da en un contexto donde la obra pública nacional se encuentra paralizada, obligando al municipio a reasignar partidas propias para sostener el mantenimiento básico de la ciudad.

Gesto político: Salud y Espacios Públicos

En paralelo al anuncio vial, Molina encabezó el izamiento de la bandera en un flamante «espacio recuperado» de la ciudad. Lo hizo escoltado por el ministro de Salud, Juan Carlos Vergara, un movimiento que deja entrever la articulación política entre el gabinete municipal y el provincial.

La presencia de la cartera sanitaria en un acto de urbanismo no es azarosa. Desde la gestión provincial entienden que la recuperación de plazas y parques funciona como un eslabón de la «salud preventiva», ofreciendo lugares de encuentro que alejen a los jóvenes de situaciones de riesgo y fomenten la actividad física.

El desafío de la infraestructura

A pesar de los anuncios, Molina enfrenta el desafío de sostener el ritmo de los trabajos de bacheo y alumbrado, dos de las demandas más persistentes de los riojanos. La estrategia de «gestión de cercanía» busca capitalizar cada mejora en el mobiliario urbano como un activo frente a un escenario económico complejo que restringe los grandes proyectos de arquitectura urbana.