El Gobierno provincial, junto a la Unidad de Adicciones, busca involucrar a los adultos en los festejos del «Último Primer Día». Diálogo, grupos de WhatsApp y pautas de consumo, los ejes para evitar excesos.
El calendario escolar marca no solo el regreso a las aulas, sino también un fenómeno que se instaló con fuerza en la cultura adolescente argentina: el UPD (Último Primer Día). Ante la proximidad de los festejos, el Gobierno de La Rioja, a través de la Unidad Coordinadora de Políticas Públicas sobre Adicciones, lanzó una campaña bajo el lema «Activá el Modo Seguro», destinada a romper la lógica del control y pasar a la del acompañamiento activo.
La iniciativa surge como respuesta a la preocupación por los excesos, principalmente relacionados con el consumo de alcohol y la falta de descanso de los estudiantes que cursan el último año de la secundaria antes de ingresar al colegio.
«No es controlar, es acompañar»
Desde el Ejecutivo provincial destacaron que el rol de los adultos es el factor determinante para reducir riesgos. «El UPD también se cuida desde casa», señalaron fuentes oficiales tras una serie de reuniones mantenidas con madres, padres y tutores. La estrategia se basa en tres pilares fundamentales: diálogo previo, organización colectiva y presencia.
Para los especialistas, la clave no reside en la prohibición, sino en generar espacios de confianza. «Conversar sobre los planes, saber con quiénes van a estar, cómo se van a trasladar y a qué hora regresan es fundamental. Acordar pautas claras y formas de mantenerse en contacto ayuda a que los chicos se sientan cuidados y no vigilados», explicaron desde la Unidad de Adicciones.
Consejos prácticos para las familias
La campaña, difundida a través de piezas gráficas con personajes animados y estética digital, sugiere medidas concretas para la noche del festejo:
- Grupos de WhatsApp entre padres: Coordinar la comunicación durante la madrugada para estar alerta ante cualquier eventualidad.
- Disponibilidad: Estar «en guardia» durante la noche, dispuestos a escuchar y acompañar sin juzgar, priorizando la integridad de los jóvenes.
- Saber qué llevan: Involucrarse en la logística del festejo para conocer qué elementos y sustancias circulan en las reuniones previas.
- El objetivo final: Que los estudiantes lleguen a las aulas en condiciones de cursar, entendiendo que el mejor recuerdo es «llegar bien».
Una etapa inolvidable con límites
Desde el Gobierno riojano subrayan que el UPD es el comienzo de una etapa única en la vida de los adolescentes. Sin embargo, advierten que cuando hay adultos responsables presentes y comunicados entre sí, los riesgos de intoxicaciones o incidentes en la vía pública disminuyen drásticamente.
«Activemos el modo seguro», cierra el comunicado, apelando a la responsabilidad compartida entre el Estado y las familias para que el inicio del ciclo lectivo sea una fiesta y no un motivo de preocupación sanitaria.







