El paciente, identificado como Alexis Herrera Mora, superó las horas más críticas en la Unidad de Terapia Intensiva. Aunque ya no requiere drogas vasopresoras y presenta una «leve mejoría», los especialistas mantienen el pronóstico reservado mientras intentan desvincularlo del respirador artificial para evaluar posibles secuelas neurológicas.
Lo que comenzó como una jornada laboral habitual en una obra en construcción, estuvo a punto de convertirse en una tragedia irreversible. Sin embargo, el caso de Alexis Herrera Mora, el hombre que cayó desde una altura de entre 20 y 30 metros, ha tomado ribetes de milagro médico que mantiene en vilo a la provincia y resuena a nivel nacional por la magnitud del accidente y la asombrosa resistencia de la víctima.
El dramático episodio tuvo lugar hace aproximadamente una semana, cuando el trabajador se precipitó al vacío en un siniestro cuyas causas aún son materia de investigación. Según el parte médico oficial compartido por el equipo de profesionales que lo asiste, el paciente ingresó al centro de salud trasladado de urgencia en ambulancia, presentando un cuadro de extrema gravedad: «un politraumatismo con traumatismo de cráneo, traumatismo de tórax y múltiples fracturas».
Durante los primeros momentos, la prioridad absoluta fue preservar su vida. El equipo de emergencias procedió a estabilizarlo y colocarlo de inmediato en asistencia respiratoria mecánica, para luego derivarlo a la Unidad de Terapia Intensiva (UTI).
Las primeras 24 a 48 horas tras el impacto fueron definidas por los especialistas como «las más críticas». Sin embargo, la evolución de Herrera Mora ha brindado una luz de esperanza en medio de la gravedad del cuadro. El paciente logró ser compensado hemodinámicamente y, según la última actualización, presenta un avance muy importante: «Es un paciente que está sin drogas vasopresoras, o sea que ya está controlando un poco más su presión y su frecuencia cardíaca».
El desafío del «despertar» y las posibles secuelas
A pesar de haber evidenciado una leve mejoría, el camino hacia la recuperación es complejo y requiere de un abordaje médico sumamente delicado. Actualmente, los especialistas se enfrentan a una etapa crucial: el proceso de desvincularlo del respirador artificial.
«Se está trabajando en despertar al paciente, en desvincularlo del respirador. Eso está costando un poco porque son pacientes que por ahí tienen un mal despertar, entonces hay que trabajarlo desde la terapia», detallaron los médicos a cargo de su cuidado clínico.
Si bien la evolución general es catalogada como «favorable», las autoridades médicas son cautelosas y advierten que no se debe subestimar el cuadro. «No hay que quitarle la criticidad y el pronóstico reservado, por supuesto», remarcaron con firmeza.
Herrera Mora continúa internado en terapia intensiva y permanece intubado. El objetivo inmediato de los profesionales es lograr la extubación exitosa para poder llevar a cabo la siguiente y vital fase del diagnóstico: evaluar cuáles son las consecuencias neurológicas que pudo haber dejado el severo traumatismo de cráneo.
El caso sigue bajo la atenta mirada de la sociedad, convirtiéndose en un testimonio impactante de la lucha por la vida y de la capacidad de respuesta del sistema sanitario frente a emergencias de altísima complejidad.































