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Turismo gasolero en La Rioja: viajes de un solo día y el boom de las cabañas para esquivar los gastos en restaurantes

Tras un fin de semana largo con una ocupación que apenas arañó el 50%, los hoteleros y gastronómicos riojanos advierten sobre el duro impacto de la recesión. Los turistas reducen sus estadías y optan por cabañas para cocinar y evitar gastos extra. La expectativa ahora está puesta en revertir la tendencia durante la próxima Semana Santa.

La crisis económica que atraviesa la Argentina golpea con dureza a uno de los motores clave de las economías regionales: el turismo. En La Rioja, el reciente fin de semana extra largo encendió las alarmas del sector hotelero y gastronómico, dejando un saldo que refleja fielmente la compleja coyuntura nacional. Luis Cuello, secretario general de UTHGRA (Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina) en la provincia, trazó un crudo diagnóstico de la situación, advirtiendo que la falta de dinero circulante está modificando drásticamente los hábitos de los visitantes.

Un fin de semana con sabor a poco

«La gastronomía trabajó medianamente bien, pero no para tirar manteca al techo», reconoció Cuello al ser consultado sobre el balance de los últimos feriados. Sin embargo, el golpe más duro lo sintió la hotelería, donde el promedio general de ocupación en la provincia no logró superar la barrera del 50%.

La radiografía del fin de semana muestra contrastes muy marcados. Mientras que en la ciudad capital el movimiento fue escaso, destinos del interior provincial como Villa Unión y Chilecito lograron un leve respiro, alcanzando cerca de un 65% de ocupación. Este repunte no fue casualidad: según explicó el dirigente sindical, los prestadores de Villa Unión decidieron bajar los precios de sus alojamientos para poder atraer a los turistas y dinamizar la demanda.

«No hay plata a nivel país» y el cambio del perfil turístico

El impacto de la recesión a nivel nacional es innegable. «No solo en la ciudad, a nivel país no hay plata», sentenció Cuello, confirmando que esta retracción se está replicando en la gran mayoría de las provincias argentinas.

Esta caída del poder adquisitivo ha provocado un cambio radical en el comportamiento del turista promedio. Hace apenas tres o cuatro años, los visitantes que llegaban a La Rioja se quedaban un mínimo de tres días; hoy, el panorama es completamente distinto. «La gente viene de paso, viene un día nada más, recorre y se vuelve», lamentó el titular de UTHGRA.

Además de acortar fuertemente sus estadías, los turistas buscan alternativas para achicar costos. Esto explica por qué las cabañas tuvieron un mejor desempeño que los hoteles tradicionales en estos últimos días. Alquilar una cabaña permite a grupos familiares de cuatro o cinco personas resolver sus propias comidas en el lugar, evitando el gasto adicional que implica salir a almorzar o cenar todos los días en restaurantes. «La gente cuida muy mucho el dinero», subrayó Cuello para graficar la situación.

Reclamos del sector y el fantasma de los cierres

Ante la merma de visitantes, resurgió un viejo reclamo del sector comercial local: la necesidad de que la oferta gastronómica permanezca abierta durante el tradicional horario de la «siesta» los fines de semana. Como respuesta a esta demanda de los visitantes, Cuello propuso implementar un sistema de turnos similar al de las farmacias, garantizando que al menos algunos restaurantes permanezcan abiertos de corrido para atender al turismo.

Respecto a la estabilidad laboral, el dirigente llevó algo de tranquilidad al confirmar que, por el momento, no se han registrado nuevos cierres masivos de establecimientos ni despidos, aunque reconoció que «la hotelería está muy complicada». El impacto también llega a las rutas: las empresas de turismo han dejado de movilizar micros llenos de 50 pasajeros para llegar con contingentes reducidos de apenas 25 o 30 personas, lo que encarece la logística.

En cuanto a la relación institucional con la administración provincial, Cuello la calificó de «excelente», destacando que mantienen un canal de diálogo abierto permanentemente. Consultados sobre un posible retorno de los «Chachos» (los bonos de cancelación de deuda emitidos por la provincia) para reactivar el consumo en el sector, el gremialista no descartó que las cámaras empresariales puedan plantearlo en breve como una alternativa para fomentar el turismo interno.

La esperanza puesta en Semana Santa

Con los números sobre la mesa y una evidente preocupación, el sector turístico riojano mira ahora hacia el futuro inmediato con una mezcla de cautela y esperanza. El objetivo de mínima es que durante la próxima Semana Santa se logre «levantar un poco la puntería» y superar el 65% de ocupación hotelera en toda la geografía provincial.

La Rioja se enfrenta, así, al enorme desafío de reconvertirse y adaptarse rápidamente a las necesidades de un nuevo turista: uno que llega por menos tiempo, con los bolsillos más ajustados y que analiza cada gasto al detalle antes de abrir la billetera.

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