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Los ingresos de los más pobres de La Rioja crecieron un 4% mientras las canastas subían un 12%: la ecuación que explica por qué la provincia fue la única que empeoró su pobreza en el país

Un cuadro del INDEC revela el mecanismo preciso del deterioro riojano en el segundo semestre de 2025: el ingreso total familiar del estrato bajo —los cuatro deciles más pobres— aumentó apenas $1.055 millones entre semestres, la variación más baja de toda la región Noroeste, mientras el costo de la canasta básica alimentaria creció al triple de esa velocidad. La tasa de empleo subió y los salarios mejoraron, pero el dinero no llegó a quienes más lo necesitaban.

Cuando el INDEC publicó este martes 31 de marzo de 2026 los datos de pobreza del segundo semestre de 2025, el número que más llamó la atención fue el de La Rioja: 36,7% de personas pobres, frente al 28,2% del promedio nacional. Pero la pregunta más relevante no es cuánto subió la pobreza, sino por qué subió, en solitario, en una provincia donde simultáneamente creció el empleo, aumentaron los salarios y se incrementaron los ingresos familiares totales. El cuadro de evolución de indicadores que elaboró el organismo para el aglomerado riojano responde esa pregunta con una precisión que ningún discurso político puede eludir.

El ingreso del estrato bajo, el dato que lo explica todo

La tabla de ingresos del INDEC para La Rioja muestra que entre el primer y el segundo semestre de 2025 la suma del ingreso total familiar del aglomerado creció un 13,0%, pasando de $80.707 millones a $91.214 millones. Los ingresos laborales crecieron un 13,9% y los no laborales un 10,6%. La tasa de empleo trepó del 43,5% al 45,7%, una mejora de 5,1 puntos porcentuales entre semestres. La media del ingreso de la ocupación principal saltó un 15,0%, de $498.973 a $574.048.

Todos esos indicadores apuntan en la misma dirección: la economía laboral de La Rioja mejoró entre semestres. Sin embargo, hay una variable que rompió esa tendencia con una diferencia difícil de ignorar: la suma del ingreso total familiar del estrato bajo —los cuatro deciles inferiores de la distribución— creció apenas un 4,0%, de $26.434 millones a $27.489 millones, una variación de $1.055 millones. Mientras el ingreso promedio del conjunto de hogares subió 13 pesos por cada 100, los ingresos de los hogares más vulnerables subieron apenas 4. En simultáneo, la canasta básica alimentaria de la región Noroeste aumentó un 12,1% y la canasta básica total un 11,7%. La aritmética es implacable: los que menos tienen perdieron poder adquisitivo en términos reales mientras el resto mejoraba.

Una brecha que la macroeconomía no cierra

La comparación interanual refuerza el diagnóstico. Respecto al segundo semestre de 2024 —el piso del ajuste— los números lucen más alentadores: el ingreso total familiar creció un 53,1%, los ingresos laborales un 56,5% y el ingreso per cápita familiar un 50,9%. El ingreso del estrato bajo subió un 45,1% interanual. Pero la recuperación fue insuficiente para compensar el derrumbe de 2024, cuando la pobreza en el aglomerado riojano había llegado al 46,0% de las personas.

El resultado neto de ese trayecto es que La Rioja entró al segundo semestre de 2025 con una base de ingresos del estrato bajo que, aunque nominalmente más alta que un año antes, no logró mantener el ritmo de actualización de las canastas en el período julio-diciembre. La media del ingreso per cápita familiar quedó en $377.967, la más baja de toda la región Noroeste, que incluye a Tucumán ($511.322), Salta ($498.653), Jujuy ($467.658), Catamarca ($480.692) y Santiago del Estero ($467.656). La Rioja no solo es la más pobre de su región: es también la de menores ingresos per cápita entre sus pares del NOA.

El empleo sube pero los salarios no alcanzan

La paradoja riojana se vuelve más compleja cuando se incorpora la variable empleo. El aglomerado registró una tasa del 45,7% en el segundo semestre de 2025, por encima del 43,5% del semestre anterior —una mejora real de 5,1 puntos porcentuales. Más personas trabajan. Sin embargo, el ingreso medio de la ocupación principal fue de $574.048, el valor más bajo del Noroeste: Tucumán llegó a $761.525, Salta a $786.202, Jujuy a $693.698 y Catamarca a $696.880.

Ese dato revela un mercado laboral con alta ocupación pero de baja calidad salarial, concentrado en el empleo público provincial, que domina la estructura económica de una provincia donde, según la Oficina de Presupuesto del Congreso, el 86% de los ingresos totales provienen de transferencias federales. Cuando ese empleo público no logra actualizar sus salarios al ritmo de la inflación regional —y los datos de ingresos del estrato bajo sugieren que efectivamente no lo hizo en el segundo semestre— el resultado es más ocupación con menos capacidad de compra para los sectores vulnerables.

88.641 personas pobres en una provincia chica

Sobre un universo de 241.330 personas medidas por la EPH en el aglomerado riojano, 88.641 se encuentran en situación de pobreza y 12.333 en indigencia. Esos números equivalen a decir que en La Rioja urbana casi cuatro de cada diez personas no pueden cubrir sus necesidades básicas. El contraste con el primer semestre de 2025 es elocuente: en aquel período, la pobreza había bajado al 32,4%, un descenso significativo respecto al 46,0% del segundo semestre de 2024. La mejora fue real, pero no se sostuvo. El segundo semestre la borró parcialmente: cuatro puntos y tres décimas de retroceso, mientras el resto del país avanzaba.

El ingreso promedio del hogar pobre en La Rioja se ubica en torno a los $377.967 per cápita, frente a una canasta básica total que en la región Noroeste alcanzó los $315.498 por adulto equivalente en diciembre de 2025. La brecha entre lo que tienen y lo que necesitan los hogares pobres riojanos es estructural, y la variación del 4,0% en el ingreso del estrato bajo entre semestres no alcanzó para cerrarla.

Un gobernador con datos en contra

El informe llega en un momento en que el gobernador Ricardo Quintela ha intensificado su discurso nacional sobre el impacto del ajuste de Milei en las provincias. La paradoja que instala el INDEC es incómoda: La Rioja es la única provincia que registró un aumento de la pobreza en el segundo semestre de 2025, en un contexto en que la economía laboral del aglomerado mejoró en términos de empleo y de ingresos promedios. El problema no fue el ajuste externo, sino la distribución interna de esa mejora: los ingresos crecieron, pero no llegaron a los que más los necesitaban. El ingreso del estrato bajo creció un 4%. Las canastas, un 12%. La diferencia la pagaron los más pobres de La Rioja.

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