Una encuesta de la consultora CB Global Data realizada entre el 1 y el 5 de marzo de 2026 sobre una muestra de 24.616 casos en todo el país ubica al gobernador Ricardo Quintela en el puesto 21 de 24 mandatarios, con 46,2% de imagen positiva y 48,9% de negativa. El intendente capitalino Armando Molina ocupa el puesto 22 entre 24 jefes comunales federales, con apenas 37,5% de aprobación y 58,9% de imagen negativa. Ambos registraron caídas respecto al mes anterior.
Los números son contundentes y llegan en un momento particularmente delicado para la política riojana. Según el Ranking Interprovincial de Gobernadores e Intendentes Federales de marzo de 2026 elaborado por la consultora CB Global Data, La Rioja tiene a sus dos principales figuras ejecutivas —el gobernador Ricardo Quintela y el intendente capitalino Armando Molina— ubicadas en la zona más baja de sus respectivos rankings nacionales, con imágenes negativas que superan ampliamente a las positivas.
El relevamiento, realizado entre el 1 y el 5 de marzo de 2026 sobre una muestra total de 24.616 casos en las 23 provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con un error de muestreo promedio de entre 2,9 y 3,3 puntos porcentuales, constituye uno de los estudios de imagen política más abarcadores que se realizan en el país.
Quintela: más imagen negativa que positiva
Ricardo Quintela se ubica en el puesto 21 de 24 gobernadores del país, con una imagen positiva del 46,2% y una negativa del 48,9%, con un 4,9% de NS/NC. Es uno de los pocos mandatarios del ranking donde la imagen negativa supera a la positiva, lo que lo coloca en una situación de vulnerabilidad política significativa de cara al ciclo electoral que se avecina.
El desglose de su imagen en La Rioja muestra que solo el 22,0% de los encuestados calificó su gestión como «muy buena» y el 24,2% como «buena», mientras que el 30,3% la consideró «muy mala» y el 18,6% «mala». El rojo domina el gráfico con claridad.
La imagen positiva de Quintela cayó respecto al mes anterior: en febrero de 2026 había registrado un 47,7%, lo que implica una merma de 1,5 puntos porcentuales en un mes. La tendencia es descendente en un contexto de crisis fiscal que no cede y negociaciones con el gobierno nacional que no terminan de resolverse.
Para dimensionar el dato en perspectiva nacional: el gobernador mejor valorado del mes fue Claudio Poggi de San Luis, con 58,5% de imagen positiva, seguido por Marcelo Orrego de San Juan con 58,0% y Osvaldo Jaldo de Tucumán con 56,7%. Quintela se encuentra a más de 12 puntos del podio.
Molina: segundo peor intendente del país
La situación del intendente capitalino Armando Molina es aún más preocupante en términos relativos. Molina se ubica en el puesto 22 de 24 intendentes federales relevados, con una imagen positiva de apenas el 37,5% y una negativa del 58,9%, con un 3,6% de NS/NC. Solo dos intendentes de todo el país están peor valuados que él.
El desglose de su imagen en la ciudad capital de La Rioja es particularmente severo: el 42,8% de los encuestados calificó su gestión como «muy mala», el 17,0% como «mala», el 17,1% como «buena» y el 19,7% como «muy buena». La imagen «muy mala» es la categoría dominante con una diferencia abultada sobre cualquier otra.
Molina también retrocedió respecto al mes anterior: en febrero había alcanzado el 38,0% de imagen positiva, lo que implica una nueva caída de 0,5 puntos en un intendente que ya venía en zona de alerta.
En el extremo opuesto del ranking de intendentes, los tres mejor valorados del país fueron Matías Stevanato de Maipú con 61,4%, Leonardo Stelatto de Posadas con 60,5% y Jorge Jofré de Formosa Capital con 59,5%. La brecha entre los mejores y Molina supera los 20 puntos porcentuales.
Un doble mensaje político
Los datos de CB Global Data llegan en un momento en que tanto Quintela como Molina enfrentan desafíos políticos concretos. El gobernador negocia con el gobierno nacional en el marco de la crisis fiscal más profunda que atraviesa La Rioja en décadas —con default declarado, anticipos de coparticipación en trámite y litigios en tribunales de Nueva York— mientras el intendente capitalino debe gestionar una ciudad cuya infraestructura, servicios y dinámica económica están directamente afectados por esa misma crisis provincial.
Que ambos registren imágenes negativas mayoritarias al mismo tiempo no es un dato menor: sugiere que la ciudadanía riojana evalúa con severidad la gestión en todos los niveles del ejecutivo local, y que el malestar no es patrimonio de un solo nivel de gobierno sino de una experiencia cotidiana que los vecinos perciben como insatisfactoria en múltiples dimensiones.
Con el ciclo electoral 2027 comenzando a asomar en el horizonte político, los números de marzo de CB Global Data representan una señal de alerta temprana que el oficialismo riojano difícilmente puede ignorar: reconstruir imagen en un contexto de crisis fiscal sin recursos para mostrar resultados concretos es uno de los desafíos más complejos que enfrentan los gobiernos en cualquier nivel. En La Rioja, ese desafío tiene hoy cara y apellido en ambos frentes del ejecutivo.
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