Quintela pone la gobernación de La Rioja en piloto automático: arranca la gira presidencial con Tolosa Paz como posible compañera de fórmula
El mandatario riojano ya recorrió Ushuaia y La Quiaca y recibió en su provincia a intendentes peronistas de Santa Fe, en una agenda nacional coordinada por el operador político Fabián de la Fuente. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz, exministra de Desarrollo Social de Alberto Fernández, asoma como su acompañante en la fórmula presidencial. La vicegobernadora Teresita Madera quedará formalmente al frente del Ejecutivo durante las ausencias, pero con un margen acotado por la dependencia de la coparticipación.
La decisión de Ricardo Quintela de blanquear su aspiración a competir por la Presidencia de la Nación produjo un giro inmediato en la dinámica institucional de La Rioja: la gobernación entró en modo piloto automático. El mandatario inició una gira federal que ya lo llevó a Ushuaia, en el extremo sur del país, y a La Quiaca, en el límite norte con Bolivia, mientras simultáneamente recibía en territorio riojano a una delegación de intendentes peronistas de Santa Fe, en lo que sus colaboradores definen como una estrategia de instalación nacional sostenida en la lógica del recorrido territorial y la construcción de redes interjurisdiccionales.
El armado de esa agenda nacional quedó en manos de Fabián de la Fuente, operador político de larga trayectoria que se desempeña como articulador entre el espacio quintelista y los referentes peronistas del interior del país. La coordinación incluye reuniones con intendentes, dirigentes sindicales, organizaciones sociales y funcionarios provinciales, con el objetivo de tejer una red de apoyos que convalide la candidatura presidencial del gobernador riojano frente al armado bonaerense que tracciona Axel Kicillof y al espacio renovador que representa Sergio Massa.
El nombre que comenzó a circular como compañera de fórmula es el de Victoria Tolosa Paz, diputada nacional por la provincia de Buenos Aires y exministra de Desarrollo Social durante la administración de Alberto Fernández. La elección no es caprichosa: aporta a la fórmula presencia bonaerense, perfil de gestión social, exposición mediática nacional construida durante su paso por el gabinete y un anclaje propio en el peronismo del conurbano que complementaría el perfil federal e interior que encarna Quintela. La combinación riojano-bonaerense reproduciría, con otros protagonistas, una lógica de armado que el peronismo ha utilizado históricamente para equilibrar geografías y representaciones.
La recepción de los intendentes santafesinos en La Rioja constituyó otro de los movimientos significativos de las primeras semanas de gira. La visita en sentido inverso —los jefes municipales viajando a la provincia del candidato— tiene una lectura política diferenciada: convierte a Chilecito y a la Capital riojana en escenarios de validación del armado, traslada la cobertura mediática hacia el territorio quintelista y le permite al gobernador hacer gestión política sin desatender la conducción provincial. Santa Fe es la tercera provincia en peso electoral, dispone de un peronismo internamente fragmentado y constituye un territorio donde un candidato del interior puede disputar volumen sin chocar contra los grandes aparatos bonaerenses.
Mientras tanto, en la conducción cotidiana del Ejecutivo provincial, la responsabilidad recae sobre la vicegobernadora Teresita Madera. Cada vez que Quintela se ausenta del territorio, la titular del Senado provincial asume formalmente la gobernación, firma decretos y conduce reuniones de gabinete. La rutina institucional convierte a Madera en la primera mandataria de facto durante períodos cada vez más extensos, lo que reorganiza silenciosamente las relaciones internas del gabinete riojano.
El problema central que enfrenta la conducción interina es presupuestario. La Rioja figura entre las provincias con mayor dependencia estructural de los recursos coparticipables que gira la administración nacional. Esa dependencia limita radicalmente el margen de maniobra de cualquier conducción provincial, sea Quintela en persona o Madera como reemplazo, y deja al Ejecutivo riojano expuesto a las decisiones que tome el Ministerio de Economía conducido por Luis Caputo y la Secretaría de Hacienda.
La paradoja política se completa con el cuadro de litigios abiertos entre la provincia y la Nación. La Rioja mantiene una causa en la Corte Suprema por las transferencias automáticas que considera retenidas indebidamente, denuncia el ahogamiento financiero como política sistemática del gobierno de Javier Milei y arrastra un default sobre sus bonos en moneda extranjera. En ese escenario, la gobernadora interina deberá administrar la coyuntura con herramientas financieras estrechas y sin la capacidad política de Quintela para forzar negociaciones bilaterales con la Casa Rosada.
La hipótesis Tolosa Paz como compañera de fórmula tiene además un costado interno relevante para el peronismo. La diputada bonaerense pertenece al sector que viene acompañando críticamente la conducción de Cristina Kirchner sin romper con ella, lo que le permitiría a Quintela construir una fórmula con respaldo cristinista pero con perfil propio, evitando tanto el alineamiento incondicional con La Cámpora como la ruptura abierta que dificultaría la consolidación de un frente único de cara a 2027.
La presencia de De la Fuente en la coordinación operativa de la gira tiene una lectura adicional. Su perfil de operador con experiencia en armados nacionales señala que el quintelismo dejó atrás la fase declarativa —la de «yo quisiera ser candidato»— y entró en una etapa de construcción concreta de una estructura de campaña. La diferencia es relevante: hasta hace pocas semanas, la candidatura del riojano era leída como una jugada táctica para condicionar el armado nacional; con un equipo operativo, una agenda federal en marcha y un nombre concreto para acompañar la fórmula, la apuesta gana densidad estratégica.
La pregunta que sobrevuela el escenario es hasta cuándo La Rioja puede sostener un esquema de gobernación itinerante sin pagar costos institucionales. La provincia atraviesa simultáneamente una crisis fiscal estructural, un litigio en la Corte Suprema, una recesión económica que golpea al sector productivo y una conflictividad social latente. El piloto automático puede funcionar mientras los indicadores no se deterioren y la oposición —referenciada localmente en Martín Menem y Eduardo «Lule» Menem— no encuentre fisuras visibles en la conducción interina; el momento en que alguna de esas condiciones cambie, el costo político de la gira presidencial se trasladará linealmente sobre Madera y, por elevación, sobre el propio Quintela.