Política

Milei reactiva la gira federal con foco en el conurbano bonaerense y deja a La Rioja en zona de espera

Por Eduardo Nelson German · 28 de abril de 2026 · 15:53

El Gobierno nacional planifica dos eventos de Javier Milei en territorio bonaerense durante los próximos meses como parte del armado para 2027. La provincia gobernada por Ricardo Quintela figura en la lista de destinos pendientes —junto a Mendoza, Entre Ríos, Chaco, Formosa y otros distritos— pero su visita no ha sido confirmada hasta el momento. La estrategia se despliega en simultáneo con la negociación legislativa por la reforma electoral que elimina las PASO.

El gobierno nacional reactiva su estrategia de gira presidencial por las provincias y planifica dos visitas próximas de Javier Milei al conurbano bonaerense, según trascendió desde fuentes oficiales del Ejecutivo. La definición operativa concentra la prioridad territorial libertaria en la provincia de Buenos Aires, distrito al que la Casa Rosada considera estratégico por su peso electoral y por la decisión orgánica de disputar la gobernación en 2027. La Rioja, gobernada por Ricardo Quintela, integra la lista de provincias pendientes pero no ha recibido la confirmación de una visita presidencial durante toda la gestión actual.

El cuadro de la gira federal libertaria exhibe asimetrías significativas que merecen ser desglosadas. Hasta el momento, Milei ha tenido actividades públicas durante 2026 en tres provincias: Santa Fe (San Lorenzo, el 7 de febrero), Córdoba (Bolsa de Comercio, el 16 de marzo) y Tucumán (Foro Económico del NOA, el 19 de marzo). El registro oficial incluye además una actividad en Mar del Plata el 27 de enero, dentro del territorio bonaerense. La selección territorial responde con precisión al mapa electoral del oficialismo libertario: los distritos donde la fuerza obtuvo entre el 40% y el 50% de los votos en las elecciones legislativas reciben prioridad operativa.

La Rioja, en cambio, integra una nómina específica de provincias que el presidente nunca visitó oficialmente desde que asumió el mando: Formosa, Santiago del Estero, La Rioja, Catamarca, San Luis, La Pampa, Misiones, Chubut y Río Negro. La nómina configura un mapa político inequívoco: ninguna de esas provincias está bajo conducción de La Libertad Avanza, varias mantienen confrontación abierta con la Casa Rosada y, en el caso particular de La Rioja, la pulseada institucional con la administración Quintela ha escalado en los últimos meses con litigios coparticipables, freezer financiero y disputa por el corredor logístico hacia el yacimiento Josemaría del Distrito Vicuña.

El llamado «Tour de la Gratitud» —el plan original que el oficialismo había trazado tras las elecciones legislativas, contemplando una visita por mes a provincias seleccionadas— mencionaba a La Rioja entre los destinos posibles, junto a Santa Fe, Entre Ríos, Mendoza y Jujuy. La inclusión nominal en la planificación operativa, sin embargo, no se tradujo en visita concreta. El gesto declarativo del oficialismo nacional no se materializó en presencia presidencial sobre territorio riojano, y el calendario reactivado ahora prioriza al conurbano bonaerense antes que al interior productivo y, particularmente, antes que a las provincias gobernadas por el peronismo confrontativo.

La estrategia operativa del oficialismo libertario se inscribe en un contexto político específico de alta tensión con los gobernadores. La Casa Rosada envió al Senado el 22 de abril el proyecto de reforma electoral que elimina las PASO, endurece los requisitos para constituir y mantener partidos políticos, incorpora Ficha Limpia al régimen electoral nacional, modifica el esquema de Boleta Única de Papel y reformula reglas de financiamiento de campañas. La iniciativa concentró el rechazo de un amplio espectro de gobernadores, incluido el propio Ricardo Quintela, que viene defendiendo las primarias como mecanismo de selección de candidaturas peronistas.

El ministro del Interior, Diego Santilli, quedó a cargo de acelerar los contactos con mandatarios provinciales y bloques aliados para destrabar la negociación legislativa. La administración nacional reconoce que el punto más sensible del paquete es la eliminación de las PASO, que generó incluso la disidencia de aliados habituales del oficialismo: el gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, se desmarcó de la iniciativa y defendió las primarias como herramienta de ordenamiento interno. La definición tucumana exhibe que la oposición al proyecto excede al peronismo confrontativo y alcanza a sectores del PJ que mantienen relaciones pragmáticas con la Casa Rosada.

El movimiento operativo en Buenos Aires viene siendo coordinado desde hace semanas por la propia Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y armadora política del espacio libertario. El sábado 25 de abril, la hermana del presidente encabezó un acto en Suipacha donde pidió explícitamente «ganar la provincia de Buenos Aires», acompañada por Santilli y por el armador bonaerense Sebastián Pareja. La actividad estuvo orientada a consolidar la estructura territorial del oficialismo en el principal distrito electoral del país y exhibe la continuidad del proyecto de disputar la gobernación bonaerense en 2027 contra Axel Kicillof —principal articulador del armado peronista opositor en el que también participa Quintela.

Para La Rioja, la decisión libertaria de priorizar el conurbano configura un escenario de doble lectura. Por un lado, la ausencia de Milei sobre territorio riojano se traduce en menor tensión política directa: ningún acto presidencial sobre el distrito implica también que el oficialismo nacional no pone en juego capital político propio en disputa local. Por el otro, la marginación territorial confirma que La Rioja no integra el horizonte estratégico del oficialismo libertario, lo que implica que la negociación por recursos coparticipables, transferencias discrecionales, obra pública y autorizaciones administrativas continuará operando bajo la lógica de la confrontación antes que de la convergencia.

La administración Quintela, mientras tanto, despliega su propio operativo territorial en sentido inverso. El gobernador riojano viene recorriendo el país en clave de armado presidencial 2027 —Ushuaia, La Quiaca, Santa Fe, encuentros con Tolosa Paz— mientras el PJ provincial oficializa su candidatura a través de redes sociales bajo la consigna «Quintela 2027: proyecto y unidad». El acto del 1° de Mayo en Parque Norte, en Buenos Aires, configurará el lanzamiento formal de la apuesta nacional. La inversión territorial es exactamente opuesta a la del oficialismo libertario: Milei prioriza el conurbano, Quintela construye desde el interior hacia el centro.

La aritmética electoral subyacente al esquema libertario merece precisión. La provincia de Buenos Aires representa aproximadamente el 38% del padrón nacional argentino, lo que justifica desde el ángulo electoral la concentración del esfuerzo territorial sobre ese distrito. El conurbano bonaerense, en particular, concentra el grueso de los electores de la provincia, lo que convierte a la zona en territorio decisivo para cualquier disputa nacional. La estrategia libertaria de instalar al presidente en ese terreno, leída así, configura una apuesta racional que prioriza el peso electoral sobre la presencia institucional federal.

La pregunta que queda planteada para La Rioja es qué ocurriría si eventualmente el cálculo libertario cambiara y Milei finalmente programara una visita a la provincia. Cualquier desembarco presidencial sobre territorio riojano —en el escenario actual— operaría como acto de tensión política antes que de articulación institucional, dado que la administración Quintela mantiene posición confrontativa con la Casa Rosada en al menos cuatro frentes simultáneos: coparticipación, reforma laboral, modelo minero y reforma electoral. La opción más probable, en el corto plazo, es que la asimetría se mantenga: el oficialismo libertario continuará priorizando el conurbano bonaerense y los distritos donde mide bien electoralmente, mientras que las provincias del interior peronista —La Rioja entre ellas— administrarán la coyuntura sin la presencia presidencial que el «Tour de la Gratitud» había anticipado en su origen y que dieciséis meses después continúa siendo, para Quintela y para los riojanos, una visita pendiente.