Política

Quintela suma a Chubut a su armado federal: se reunió con Gustavo Fita, presidente del PJ chubutense, en la antesala de Parque Norte

Por Eduardo Nelson German · 28 de abril de 2026 · 16:09

El gobernador riojano consolida su construcción nacional con el respaldo del diputado provincial que conduce el peronismo de Chubut. La definición se produce mientras el ministro de Desarrollo Social Alfredo «Turco» Menem y la diputada nacional Victoria Tolosa Paz cierran filas alrededor del acto del 1° de Mayo. La incorporación de Chubut al esquema suma volumen patagónico a la apuesta riojano-bonaerense.

Ricardo Quintela sumó este martes una nueva pieza territorial a su armado presidencial mediante una reunión con el diputado provincial Gustavo Fita, presidente del Partido Justicialista de Chubut. El encuentro, que el propio gobernador riojano hizo público a través de sus redes sociales, configura el primer respaldo formal de un dirigente patagónico de relevancia al lanzamiento que se concretará el 1° de Mayo en Parque Norte. La incorporación amplía el mapa geográfico del dispositivo quintelista, que hasta ahora había concentrado su construcción en el norte argentino y el conurbano bonaerense.

La definición política de Quintela sobre la reunión fue formulada en términos cuidadosamente articulados. El gobernador planteó que el encuentro estuvo «marcado por el diálogo, la construcción colectiva y la defensa de los valores históricos del peronismo», en línea con las consignas del cónclave de Parque Norte. La fórmula reproduce los ejes discursivos del armado nacional —diálogo frente a confrontación, construcción colectiva frente a verticalismo, valores históricos frente a improvisación—, posicionando al dispositivo quintelista como espacio de articulación racional dentro del peronismo opositor a Javier Milei.

La definición programática que el gobernador articuló sobre la reunión señala las coordenadas comunes que comparte con Fita. «En tiempos donde la Argentina necesita consensos y una mirada profundamente federal, coincidimos en la importancia de fortalecer la unidad, generar acuerdos amplios y seguir construyendo una agenda política que priorice a las familias, el trabajo y la justicia social en cada rincón del país», planteó Quintela. La fórmula opera simultáneamente como propuesta programática y como diferenciación implícita respecto del oficialismo libertario nacional, cuyo modelo —según la lectura quintelista— habría producido el deterioro de las «familias, el trabajo y la justicia social».

El perfil de Fita aporta al armado quintelista componentes específicos. Como presidente del PJ chubutense, controla la estructura partidaria provincial en un distrito patagónico cuyo gobernador es Ignacio Torres, alineado con La Libertad Avanza. La conducción opositora del peronismo provincial le otorga capacidad de articulación territorial sin las limitaciones operativas que enfrenta un gobernador en funciones, y simultáneamente posiciona a Chubut dentro del armado opositor a Milei sin necesidad de comprometer institucionalmente al Ejecutivo provincial.

La incorporación de Chubut al esquema riojano tiene implicaciones geográficas relevantes. Hasta el encuentro con Fita, el armado quintelista había exhibido respaldos concentrados en el norte argentino —giras por La Quiaca y Humahuaca con Tolosa Paz, articulaciones con dirigentes santiagueños, encuentros con intendentes santafesinos— y en el conurbano bonaerense a través de la propia diputada nacional. La Patagonia faltaba en el mapa. La adhesión chubutense suma volumen geográfico al dispositivo y construye la imagen de un armado federal con efectiva presencia en las cuatro regiones del país: NOA, NEA, Centro y Patagonia.

La reunión con Fita se inscribe en una operación más amplia que el oficialismo riojano viene desplegando con intensidad en las últimas 48 horas. El ministro de Desarrollo Social provincial, Alfredo «Turco» Menem, replicó la consigna oficial del cónclave —»En el Día del Trabajador, el peronismo se reúne a pensar el futuro. Debatir para reconstruir. Organizar para transformar»—, mientras la propia Victoria Tolosa Paz reforzó la dimensión bonaerense del armado mediante una publicación que profundiza la consigna «Primero las ideas». La coordinación operativa entre los distintos canales de comunicación exhibe disciplina interna del dispositivo.

Para Chubut, la decisión de Fita de respaldar públicamente el armado quintelista tiene también una dimensión interna. El peronismo chubutense atraviesa procesos de reorganización tras la pérdida de la gobernación provincial en 2023 ante el Pro de Torres. La articulación con un dispositivo nacional en construcción permite al PJ chubutense mantener visibilidad política sin tener que medirse en su propio territorio en condiciones desfavorables, y simultáneamente proyectarse hacia 2027 como parte de una construcción nacional con potencial real de disputar la presidencia de la Nación.

La señal hacia las restantes provincias patagónicas es directa. Si Chubut se incorpora al armado quintelista, la presión sobre Río Negro, Neuquén, Santa Cruz y Tierra del Fuego para tomar posición se intensifica. El peronismo regional viene operando con dinámicas heterogéneas: Santa Cruz mantiene la conducción de Alicia Kirchner alineada con La Cámpora, Río Negro está bajo gestión peronista con Alberto Weretilneck —mencionado por el propio Quintela como compañero a convocar—, Neuquén opera con el MPN como fuerza dominante y Tierra del Fuego transita procesos políticos complejos. La adhesión chubutense puede operar como catalizador de definiciones en el resto de la región.

La incorporación de Fita al cuadro patagónico aporta también capital político específico vinculado al sector hidrocarburífero. Chubut es una provincia productora de petróleo convencional y mantiene presencia significativa en la Cuenca del Golfo San Jorge, lo que coloca al peronismo provincial en posición de articular agendas vinculadas a la energía, el desarrollo regional y la coparticipación de regalías hidrocarburíferas. Quintela, que viene impulsando un modelo de «minería con valor agregado» como contrapropuesta al extractivismo puro, podría construir con Fita una agenda complementaria sobre el rol del Estado provincial en los recursos naturales.

La sucesión de adhesiones públicas configura, en el agregado, el dispositivo de instalación que cualquier candidatura presidencial necesita en sus primeras semanas. Cada nuevo respaldo construye masa crítica, instala la sensación de inevitabilidad y obliga a los actores indecisos a definir posición. El operativo del 1° de Mayo en Parque Norte —que ya cuenta con confirmación de Madera, Pedrali, Herrera, Molina, el «Turco» Menem, Yoma, Brizuela, Tolosa Paz y ahora Fita— exhibe densidad institucional creciente y proyección nacional efectiva.

La pregunta que queda planteada es cuántos dirigentes adicionales sumará el quintelismo entre hoy y el acto del jueves. La capacidad de incorporar nuevos respaldos en las próximas 48 horas configura un test específico sobre la potencia política del armado: si el dispositivo logra capturar adhesiones significativas adicionales —referentes sindicales, intendentes del conurbano, figuras de la cultura, dirigentes territoriales del interior—, el lanzamiento de Parque Norte excederá el núcleo originario y se transformará en plataforma con respaldo plural. Si, en cambio, las adhesiones permanecen circunscriptas al armado básico, el acto exhibirá un alcance acotado que limitará el potencial nacional de la candidatura. Quintela, mientras tanto, despliega su agenda con intensidad creciente y suma piezas a un armado que terminará de medirse a sí mismo en la mañana del 1° de Mayo.