Un informe de la AAETA en base a datos del BID revela las profundas asimetrías en el financiamiento de los colectivos. Mientras en algunas ciudades el usuario paga casi la totalidad del viaje, el Gran Buenos Aires lidera los aportes estatales. La demanda todavía no se recupera de la pandemia. El financiamiento del transporte público y el valor del boleto de colectivo se mantienen en el centro de la escena política y económica local. En ese marco, un análisis comparativo realizado por la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA) desnudó las profundas diferencias estructurales que existen para sostener los sistemas de colectivos en las principales capitales de América Latina, posicionando al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) en un lugar de fuerte excepcionalidad respecto a sus vecinos continentales. Según los datos procesados por la entidad empresaria —volcados en su «Índice Bondi» en base a informes del Banco Interamericano de Desarrollo (BID)—, la región muestra un esquema sumamente heterogéneo. Mientras en diversas urbes latinoamericanas el usuario debe absorber con su propio bolsillo casi la totalidad del costo real del viaje, en otras la presencia estatal es determinante. En esa escala, el AMBA aparece consolidado con los mayores niveles de subsidios de la región y, como contrapartida directa, cuenta con uno de los boletos más baratos de América Latina. «América Latina y el financiamiento del sistema de colectivos. Hay ciudades que cubren gran parte con subsidios, y en otras, el usuario paga casi la totalidad del viaje», explicaron desde la entidad que agrupa a las operadoras de transporte, marcando el fuerte contraste local. ¿Quién pone la plata? Un esfuerzo que cambia según el mapa El reporte sectorial detalla que los subsidios al transporte público no se financian de igual manera en todo el continente, abriendo el debate sobre el federalismo y las autonomías fiscales. El esquema de aportes se divide principalmente en dos grandes modelos: Centralizado: Ciudades donde el esfuerzo financiero para que el sistema no colapse recae principalmente sobre las arcas del Estado Nacional. Descentralizado: Distritos donde la responsabilidad de sostener las tarifas y compensar los costos operativos se traslada de manera directa a los gobiernos provinciales o municipales. Esta distribución del peso político y presupuestario explica, en gran medida, por qué las tarifas del autotransporte en el interior de la Argentina y en el resto de los países de la región tienden a exhibir valores sustancialmente más elevados que los que se registran en las líneas que recorren la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano bonaerense. A cinco años de la pandemia, la demanda sigue sin recuperarse Más allá de cómo se financia cada sistema en los mostradores oficiales, el sector del transporte de pasajeros en la región enfrenta un desafío de fondo ligado al comportamiento de los usuarios. A media década de la irrupción del Covid-19, las empresas advierten que la demanda de transporte urbano en América Latina continúa mostrando comportamientos muy heterogéneos entre las diferentes ciudades y sistemas. Los niveles de recuperación del pasaje siguen siendo muy dispares a nivel continental, lo que significa que en muchas redes de colectivos el volumen de boletos picados diariamente se mantiene todavía por debajo de los promedios históricos previos a las restricciones sanitarias. Esta caída estructural de la recaudación genuina, explicada en parte por los cambios de hábitos laborales como el home office y la informalidad económica, presiona aún más sobre las finanzas de las empresas y obliga a los Estados a recalcular de manera constante la inyección de subsidios para evitar la parálisis de un servicio público esencial. Compartir Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X Imprimir (Se abre en una ventana nueva) Imprimir Relacionado Navegación de entradas Tragedia sobre dos ruedas: las motos ya representan casi la mitad de los muertos en accidentes de tránsito