Las cuentas oficiales muestran que La Rioja llegó a mitad de 2026 con una pesada estructura de endeudamiento, pese a haber revertido el déficit presupuestario del primer trimestre.
El stock de deuda pública provincial alcanzó los $593.536 millones al 30 de junio. Al sumar la deuda flotante —obligaciones pendientes con trabajadores, proveedores y otros beneficiarios—, los compromisos informados se aproximan a $730.195 millones.
El principal factor de riesgo son los títulos internacionales bajo ley extranjera, emitidos originalmente para financiar el Parque Eólico Arauco. Las planillas los valuaron en $471.909 millones, equivalentes a unos US$318 millones al tipo de cambio utilizado por la Provincia. Representan casi el 80% de la deuda pública registrada.
En una comunicación dirigida a la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el Ministerio de Hacienda reconoció “limitaciones” para afrontar capital e intereses con vencimiento el 24 de agosto. Como esa fecha todavía no se produjo, técnicamente se trata de una advertencia anticipada y no de un nuevo incumplimiento consumado. Sin embargo, la deuda permanece en cesación de pagos desde 2024 y continúa sometida a negociaciones y reclamos judiciales.
Las planillas refuerzan esa señal: para los títulos internacionales consignan en cero tanto el servicio devengado como el pagado durante el período. La Provincia sí registró pagos sobre otras obligaciones nacionales, organismos multilaterales y títulos locales.
A ese frente se suma una deuda flotante de $136.659 millones. Allí aparecen $69.409 millones correspondientes a personal, $32.202 millones con proveedores y contratistas, $32.459 millones en transferencias y $2.589 millones en otros conceptos.
El cuadro explica la aparente contradicción entre el superávit financiero de $11.691 millones informado al cierre del semestre, la vuelta de los Chachos y las dificultades para pagar a los bonistas. El superávit es presupuestario: no garantiza liquidez inmediata ni genera los dólares requeridos por la deuda externa.
La Rioja enfrenta así tres problemas simultáneos: elevada exposición en moneda extranjera, obligaciones internas acumuladas y escasez de fondos líquidos. Los Chachos pueden descomprimir temporalmente los pagos dentro de la provincia, pero no modifican el stock de deuda ni resuelven el default internacional.



