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Vicuña abre otra competencia: La Rioja busca contratos y empleo minero

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Vista aérea de instalaciones y caminos de un proyecto minero de alta montaña

El desarrollo de Vicuña empieza a generar una competencia que excede la extracción de minerales: las provincias buscan quedarse con proveedores, contratos y puestos de trabajo asociados a uno de los grandes proyectos de cobre de la región.

San Juan viene avanzando en la articulación entre empresas, capacitación y empleo en las zonas directamente relacionadas con la actividad minera.

Ese esquema ya tiene una bajada concreta en Iglesia: San Juan firmó un acta compromiso con Worklift, Cuyo Grúas, Luky SRL y BM Minería San Juan para vincular capacitación con demanda empresaria. Las compañías podrán recibir participantes en prácticas profesionalizantes e identificar perfiles para futuras incorporaciones. El programa prevé prácticas de 20 horas semanales durante tres meses, con posibilidad de prórroga, y un incentivo equivalente al 50% del salario mínimo más un aporte empresarial.

Para La Rioja, el desafío aparece del otro lado del límite provincial.

El sector empresario riojano impulsa el desarrollo de infraestructura en el Valle del Bermejo para que pequeñas y medianas empresas puedan ofrecer servicios tanto a emprendimientos locales como a la actividad vinculada con Vicuña.

En ese marco, la Cámara Empresarial Riojana impulsa la creación de un Parque Industrial Minero en el Valle del Bermejo para radicar pequeñas y medianas empresas proveedoras y facilitar su participación en proyectos riojanos y en la cadena de servicios vinculada a Vicuña. La propuesta, planteada por el sector empresario, todavía se encuentra en una etapa inicial: no hay predio definido ni inversión aprobada, por lo que no se trata aún de una obra en ejecución.

El negocio alrededor de la mina

Un proyecto de esta magnitud genera demanda de transporte, construcción, alimentación, alojamiento, mantenimiento, logística y servicios profesionales, entre numerosas actividades indirectas.

Allí aparece la principal disputa económica: cuánto de ese movimiento permanecerá en San Juan y cuánto podrá captar La Rioja.

San Juan también aceleró la infraestructura vinculada a ese desarrollo: la Legislatura aprobó el acuerdo con Vicuña por un aporte único y no reembolsable de USD 250 millones, y la Ruta Nacional 40 Norte, entre Albardón y Jáchal, quedó entre las primeras obras previstas. El gobernador Marcelo Orrego anticipó una licitación hacia fines de septiembre y un posible inicio de trabajos en noviembre, sujeto al avance administrativo. En paralelo, la Provincia obtuvo autorización para gestionar durante 20 años tramos de rutas nacionales, reforzando su capacidad para convertir recursos mineros en infraestructura.

Mientras San Juan consolida su estructura de proveedores, La Rioja necesita acelerar capacitación, infraestructura y organización empresarial si pretende transformar la cercanía geográfica con Vicuña en actividad económica concreta.

El impacto para la provincia no dependerá solamente de tener minería dentro de sus límites. También estará determinado por su capacidad para conseguir contratos para empresas riojanas y empleo para trabajadores locales dentro de la nueva cadena productiva regional.

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