El Gobierno provincial reunió a empresarios y potenciales proveedores para capacitarlos ante la expansión de la actividad. Teresita Madera planteó que el desafío es convertir el desarrollo minero en crecimiento del sector privado y generación de empleo riojano.
La expansión minera empieza a abrir una segunda discusión en La Rioja: cuánto de la inversión y del empleo que genere la actividad quedará efectivamente en manos de empresas y trabajadores de la provincia.
Con ese objetivo se realizó el Primer Encuentro de Empresas y Proveedores, una jornada destinada a preparar al sector privado para incorporarse a una cadena productiva que demandará servicios, insumos, logística y empresas con estándares específicos.
La vicegobernadora Teresita Madera sostuvo que el crecimiento de la minería representa una oportunidad para los proveedores riojanos y remarcó la necesidad de capacitarlos antes de que los proyectos alcancen etapas de mayor desarrollo.
“Queremos un sector privado que crezca, que pueda generar trabajo y que esté preparado para ser parte de una nueva etapa de desarrollo para La Rioja”, señaló.
ISO 9001 y las exigencias para ser proveedor
Uno de los ejes de la jornada fue precisamente la preparación empresarial. Las exposiciones abordaron diagnóstico interno, aspectos formales, fiscales y legales, seguridad y ambiente, capacidad financiera e inteligencia de mercado.
También se trabajó sobre ISO 9001 como herramienta para convertirse en proveedor de la industria minera, petrolera y energética.
El punto resulta central: la existencia de proyectos mineros no garantiza automáticamente participación empresarial local. Las compañías proveedoras deben cumplir requisitos técnicos, fiscales, laborales, ambientales y de calidad que pueden convertirse en barreras de entrada para firmas pequeñas y medianas.
El desafío: que la minería derrame sobre La Rioja
La estrategia provincial apunta, por lo tanto, a desarrollar proveedores antes de que aumente la demanda.
Si los proyectos mineros avanzan, la disputa económica ya no estará limitada a inversiones, regalías o empleo directo. También comprenderá contrataciones de transporte, mantenimiento, construcción, alimentación, alojamiento, seguridad, servicios profesionales y múltiples insumos.
Ahí aparece el desafío para La Rioja: transformar la expectativa minera en una cadena de valor provincial y evitar que la mayor parte de los servicios requeridos sea cubierta por empresas de otros distritos.




