Javier Milei en la Casa Rosada. Imagen de archivo.
Javier Milei volvió a intervenir en la discusión sobre la situación económica con una publicación en su cuenta de X. El Presidente compartió imágenes de comercios concurridos y las acompañó con una ironía dirigida a quienes advierten sobre la debilidad del consumo.
“La crisis de consumo deprimido más loca de todo el mundo”, escribió. Luego agregó: “La diferencia entre leer a Borges y entender a Borges se hace evidente”. Cerró el mensaje con su habitual “CIAO!”.
En la captura de la publicación se observan personas congregadas frente a un local comercial y compradores con carritos en un supermercado. El texto presidencial no precisa dónde ni cuándo fueron tomadas esas imágenes.

Una discusión que requiere mirar los indicadores
Milei utilizó esas escenas para poner en duda los diagnósticos de consumo deprimido. Sin embargo, la concurrencia a determinados comercios, por sí sola, no permite establecer la evolución general de las compras de los hogares.
Para evaluar esa tendencia es necesario considerar las ventas en términos reales, las cantidades adquiridas y las diferencias entre rubros y períodos. Un establecimiento concurrido puede coexistir con una reducción del gasto por comprador o con comportamientos distintos en otros sectores.
La publicación presidencial no incluyó una serie estadística ni identificó un informe específico al que estuviera respondiendo.
El antecedente oficial: las ventas de centros de compras
La Encuesta nacional de centros de compras del INDEC, difundida el 21 de agosto, registró una caída interanual del 4,9% en las ventas a precios constantes de junio de 2026. En el primer semestre, la reducción acumulada fue del 2,7%. La serie desestacionalizada retrocedió 6,2% frente a mayo.
Esos datos describen centros de compras y un período anterior al mensaje presidencial. No permiten determinar qué ocurrió en los locales de las imágenes ni constituyen una medición de septiembre. Sí ofrecen un antecedente verificable para una discusión que en la publicación se presenta mediante escenas aisladas.
Por qué un comercio lleno no resuelve el debate
La cantidad de visitantes y el valor de las compras responden a preguntas diferentes. Para evaluar ventas también importa cuántas personas compran, qué unidades llevan y cuánto gastan. Una promoción puede concentrar público durante unas horas sin que ese movimiento represente la situación de todo un mes o de otros comercios.
También conviene distinguir facturación nominal de ventas reales. En un ejemplo ilustrativo, si un negocio factura 20% más pero sus precios subieron 30%, el mayor ingreso en pesos no demuestra que haya vendido más cantidad. Las series a precios constantes buscan descontar ese efecto, mientras que las desestacionalizadas permiten comparar meses reduciendo la influencia de patrones habituales del calendario.
El vínculo con la inflación
El IPC nacional de agosto aumentó 1,7% mensual. Ese dato mide precios, no cantidades vendidas. La desaceleración puede facilitar la planificación del gasto, pero para evaluar una recuperación del consumo debe contrastarse con ingresos y ventas.
Las imágenes difundidas por Milei pueden documentar concurrencia en un lugar y momento determinados. La afirmación más amplia sobre el consumo requiere una muestra representativa y una comparación temporal: ni una escena concurrida prueba una recuperación general ni una caída sectorial describe por sí sola todas las compras del país.
Fuente: publicación de Javier Milei en X.
