Con parámetros de la OMS y la OPS, la provincia presentó una guía técnica para periodistas y plataformas digitales. Busca erradicar el morbo informativo, proteger a las familias y convertir la noticia en un canal activo de prevención comunitaria.
La discusión sobre el rol social de los medios de comunicación y la preservación de la salud pública ante problemáticas complejas sumó un precedente institucional desde el Noroeste Argentino. En un contexto nacional donde las estadísticas sobre suicidio e intentos de autoeliminación interpelan a los sistemas sanitarios provinciales, La Rioja oficializó la «Guía para el abordaje responsable del suicidio en los medios de comunicación», una herramienta protocolar orientada a transformar el tratamiento periodístico.
El documento fue elaborado a partir de estándares internacionales de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Panamericana de la Salud (OPS). La iniciativa responde a la necesidad de neutralizar el denominado efecto imitación —o fenómeno Werther—, común ante coberturas sensacionalistas o detalles explícitos de métodos, promoviendo en su lugar contenidos que acerquen vías de asistencia inmediata.
El suicidio como prioridad sanitaria
Durante el lanzamiento, el ministro de Salud riojano, Juan Carlos Vergara, fundamentó la urgencia de la medida dentro del Plan Provincial de Salud: «Cuando analizamos los indicadores sanitarios, vemos que los intentos de suicidio y los suicidios constituyen una problemática prioritaria. Los medios deben contar con herramientas no solo para comunicar mejor, sino para proteger a la comunidad y a los propios trabajadores de prensa».
La secretaria de Comunicación Pública, Luz Santangelo Carrizo, alertó sobre los daños colaterales de la desinformación en entornos digitales: «La publicación de nombres, fotos o datos íntimos expone a familias que atraviesan situaciones devastadoras. La comunidad debe estar informada, pero bajo un criterio estricto de responsabilidad y cuidado».
Pautas para redes y canales de ayuda
El manual consta de seis capítulos adaptados tanto a medios tradicionales como a la inmediatez de las redes sociales. El esquema desaconseja la dramatización, prohíbe la difusión de detalles técnicos del hecho y exige incluir de manera obligatoria las líneas de atención y la red sanitaria disponible.
La medida riojana sienta un parámetro de autorregulación ética y sanitaria de relevancia federal, consolidando a la comunicación como un eslabón directo de la prevención en salud mental.
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