Caputo arremete contra la industria protegida, frena las presiones devaluatorias y anuncia 12.000 kilómetros de obras sin impuestos

El ministro de Economía de Javier Milei tilda de «inmoral» el sobreprecio que pagan los argentinos por los bienes cerrados a la importación y defiende el modelo de las «dos velocidades»

Sin medias tintas y con un mensaje frontal dirigido tanto al círculo empresarial como a las patronales fabriles. El ministro de Economía argentino, Luis Caputo, aprovechó este martes su intervención en un foro organizado por la Fundación Libertad y Progreso en Buenos Aires para blindar el plan de estabilización del Ejecutivo de Javier Milei y plantar cara a las quejas por la apertura comercial: «A mí como ministro me toca defender a los 48 millones de argentinos, no a un grupo de empresarios particulares».

Caputo elevó el tono para calificar de «inmoral e injusto» el esquema de sustitución de importaciones vigente durante décadas, al que responsabilizó de obligar a los ciudadanos a pagar productos como vehículos, calzado o telefonía móvil «de dos a diez veces más caros que en los países vecinos». «El modelo anterior no era productivo, era puramente financiero: la figura clave de cualquier compañía era el gerente financiero para especular con la deuda del Banco Central mientras los jubilados cobraban migajas. Eso se acabó. Toca invertir, reconvertirse y competir», espetó.

El símil futbolístico de las «dos velocidades»

Frente a quienes advierten sobre una reactivación fragmentada, en la que los sectores primarios avanzan mientras el consumo interno se resiente, el titular de Economía no sólo admitió la brecha, sino que la defendió como un síntoma de ordenamiento económico.

«¿Cómo no va a haber dos velocidades si teníamos atados a los sectores donde Argentina tiene ventajas comparativas brutales?», planteó el ministro antes de recurrir a una metáfora deportiva: «Es como tener en el banquillo a Messi, a Di María y a Enzo Fernández y lamentarse de que el equipo no juega a nada. Cuando los metes al campo, obviamente juegan a otro ritmo. Eso no perjudica al resto; al contrario, genera los dólares y la solidez macroeconómica que el país necesita».

En ese marco, Caputo destacó que el superávit comercial acumuló un repunte del 338% en los primeros siete meses del año, apalancado por el sector energético, el campo, la minería y los servicios basados en el conocimiento. Añadió, además, que a los 50.000 millones de dólares ya autorizados bajo el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), se suman otros 150.000 millones en lista de espera.

Licitaciones viales con «cero impuestos»

En un contexto de obra pública tradicional paralizada para preservar el superávit primario, el titular del Palacio de Hacienda desgranó la estrategia logística basada en la inversión estrictamente privada:

  • Concesión de 12.000 kilómetros: Tras la licitación de 9.000 kilómetros de corredores viales —cuyas obras sobre el terreno arrancarán en octubre—, el Gobierno sacará a concurso otros 12.000 kilómetros de carreteras nacionales, divididos en dos tandas de 6.000 kilómetros.
  • Blindaje fiscal total: El Ejecutivo propondrá a los gobernadores provinciales que estas infraestructuras se ejecuten con «cero impuesto nacional, provincial y municipal», con el objetivo de reducir costes de operación y acelerar el interés del capital privado.

La medida se sumará a las privatizaciones y concesiones ya en marcha sobre la hidrovía fluvial y los ramales del ferrocarril de mercancías Belgrano Cargas.

Portazo a la devaluación

El ministro zanjó de raíz las demandas de los sectores que reclaman un salto del tipo de cambio oficial para apuntalar las ventas al exterior: «Si la devaluación diera competitividad real, Argentina habría sido la economía más competitiva del planeta en los últimos 25 años».

Para Caputo, las ganancias de eficiencia llegarán por la vía de la desregulación —con más de 17.000 trabas administrativas eliminadas—, el recorte tributario (con tres puntos de caída del PIB ya consolidados y otro punto proyectado para el próximo ejercicio) y el desplome del riesgo país, que permite a las empresas locales financiarse a tipos similares a los de grandes corporaciones internacionales.

«La clave es la perseverancia en la ortodoxia fiscal. Si no nos desviamos del rumbo en los próximos años, el crecimiento sostenido transformará a Argentina en el país con mayores oportunidades de la región», concluyó.


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