El informe fiscal del segundo trimestre de Politikon Chaco reveló que La Rioja recortó erogaciones reales casi al nivel de Chaco tras sufrir una merma del 2,3% en sus recursos. Pese al discurso contra la motosierra nacional, la Casa de las Tejas exhibió superávit primario del 6,5% y financiero del 5,9% contrayendo la inversión y el circulante.
Detrás de la retórica de confrontación total con la administración de Javier Milei, los números oficiales de la ejecución presupuestaria provincial muestran una realidad económica diametralmente opuesta a la que emana de los discursos oficiales. De acuerdo con el último reporte de resultados fiscales provinciales elaborado por la consultora Politikon Chaco para el segundo trimestre de 2026, la administración de Ricardo Quintela aplicó un severo torniquete sobre las cuentas públicas para forzar un saldo favorable de caja.
El estudio expuso que los ingresos totales de La Rioja cayeron un 2,3% real interanual (acumulando $764.141 millones corrientes), producto de la parálisis en los giros discrecionales de Balcarce 50 y la caída de la actividad económica que deprime la recaudación. Frente a ese drenaje, la respuesta del Palacio de Hacienda provincial no fue la expansión del Estado que pregona el oficialismo en la Legislatura, sino un recorte de shock: el gasto total se contrajo un 8,9% real interanual ($812.383 millones devengados), ubicando a La Rioja como la segunda provincia que más podó sus erogaciones en todo el país, únicamente superada por el Chaco de Leandro Zdero (-15,2%).

Un superávit forzado entre el congelamiento y las cuasimonedas
La magnitud del ajuste en las partidas provinciales le permitió a la administración quintelista revertir el rojo heredado del ejercicio previo y exhibir indicadores superavitarios. En el acumulado al segundo trimestre de 2026, La Rioja cerró con un superávit primario de $52.615 millones, equivalente al 6,5% de sus ingresos totales (tras haber marcado -0,3% en igual período de 2025).
En el renglón financiero —que computa el cumplimiento de los servicios de la deuda pública—, el distrito registró un saldo positivo de $48.242 millones, lo que representó un 5,9% de los ingresos totales. Con ese registro, la provincia se posicionó entre los cinco distritos con mejor resultado fiscal del país junto a la Ciudad de Buenos Aires (11,4%), Jujuy (10,8%), Mendoza (9,3%) y Salta (7,6%).
Sin embargo, ese excedente contable encierra un severo costo distributivo en el territorio riojano. La poda real de casi nueve puntos en el gasto público provincial se ejecutó a través del congelamiento y la depreciación del poder adquisitivo de los salarios estatales frente a la inflación —compensados de forma parcial mediante la emisión de los bonos BOCADE—, el freno total en los programas de infraestructura y vivienda con fondos propios, y la reducción de las partidas transferidas a los municipios del interior.
El contraste con la región: expansión vecina vs. repliegue riojano
El informe de Politikon Chaco dejó expuesta además la marcada asimetría de La Rioja con sus provincias limítrofes. Mientras la gestión quintelista debió achicar drásticamente su estructura para no quebrar, Catamarca logró incrementar sus ingresos un 2,6% real y expandió su gasto público un 7,9%. A su vez, San Juan mantuvo sus ingresos estables (0,0%) y aumentó sus erogaciones un 1,9%, mientras que Mendoza creció 3,9% en recursos y 1,1% en gastos.
El dinamismo de los distritos vecinos responde de manera directa a la captación de inversiones privadas mineras bajo el paraguas del RIGI y a esquemas de emisión de deuda para infraestructura que La Rioja descartó por razones ideológicas. Mientras San Juan financia autopistas con títulos propios y Catamarca percibe regalías millonarias en el Salar del Hombre Muerto, La Rioja subsiste comprimiendo su gasto corriente al extremo.
La contradicción política rumbo al 2027
Los datos de Politikon Chaco desarman el relato de resistencia que el oficialismo agita en la arena partidaria. Mientras la vicegobernadora Teresita Madera promueve en la Legislatura leyes de emergencia tributaria —como el aporte extraordinario del 25% a Ingresos Brutos (Ley 10.907)— o jubilaciones compulsivas en el Estado (Ley 10.906), los balances revelan que la Provincia aplicó una disciplina fiscal de hierro puertas adentro.
Para la oposición libertaria que responde a Martín Menem, los números son un insumo de batalla electoral: La Rioja no cayó en default por el retiro de la Nación, sino que demostró tener margen fiscal genuino, acumulando un superávit del 5,9% mientras la masa salarial y los servicios públicos del interior sufren las consecuencias del ajuste. En la antesala de la pulseada por la gobernación en 2027, el dilema para la Casa de las Tejas será defender un modelo estatista que, en los libros contables, ejecutó un torniquete de gasto más profundo que el de los propios distritos alineados con Balcarce 50.
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