El intendente capitalino exhibió tareas de limpieza en la zona este, la puesta en valor de Casa Bustos y actos de salud comunitaria. Una agenda de gestión cotidiana con la que busca consolidar el control del Palacio Ramírez de Velasco ante el asedio territorial de Ariel Puy Soria y el avance libertario.
En medio de los movimientos anticipados en el peronismo riojano para la sucesión provincial y comunal de 2027, el intendente de la Capital, Armando Molina, redobló su agenda de gestión barrial. A través de una seguidilla de intervenciones en la vía pública, el jefe comunal procura asentar su modelo de gestión basado en los servicios urbanos esenciales, la recuperación del patrimonio histórico y la presencia social directa en los circuitos con mayor peso electoral.
Molina encabezó en las últimas horas un operativo integral de saneamiento en la zona este de la ciudad, desembarcando con cuadrillas municipales en el barrio María Augusta: «Erradicamos basurales y reacondicionamos la plaza del barrio, cumpliendo con nuestro objetivo de recuperar cada espacio», remarcó el intendente, poniendo el foco en la iluminación pública y el mantenimiento de plazas comunitarias.
Identidad urbana y salud comunitaria
La estrategia del Palacio Ramírez de Velasco combina los reclamos vecinales de servicios básicos con la apelación a la identidad histórica vernácula. En ese marco, Molina supervisó las obras de restauración y conservación de Casa Bustos, un solar emblemático de la arquitectura local que la comuna busca transformar en un centro de referencia cultural y turística para la ciudad.
En paralelo, el intendente sumó volumen institucional a su agenda al participar del izamiento de la bandera junto a profesionales del sistema sanitario público, en el marco del mes de concientización y lucha contra el cáncer de mama. La consigna de acompañamiento preventivo a las mujeres de la comunidad refuerza el perfil de cercanía que la intendencia intenta sostener para contener el humor social en los barrios frente a la crisis de ingresos.
La pulseada territorial por la intendencia 2027
La hiperactividad de Molina en el trazado urbano responde a los tiempos electorales que se avecinan. Ocurre en momentos en que la disputa por la conducción del municipio capitalino comienza a recalentarse dentro del propio justicialismo. La alianza táctica tejida por el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, con el senador nacional Fernando Rejal —quienes salieron a caminar de manera conjunta las barriadas populares de la Capital para medir adhesiones— encendió las alertas en el equipo comunal.
Con Puy Soria decidido a disputar la candidatura a la intendencia apalancado en las entregas de viviendas y escrituras públicas, Molina necesita mostrar un municipio operativo y activo en el territorio que no deje resquicios para el cuestionamiento interno. Al mismo tiempo, el intendente debe contener la presión de los bloques opositores de La Libertad Avanza, que apuntan sus dardos contra las deficiencias en la recolección de residuos, el bacheo y el alumbrado público en el departamento que concentra más de la mitad del padrón provincial.
En un tablero donde la Casa de las Tejas promueve la definición de candidaturas mediante encuestas de imagen e intención de voto, la visibilidad de los servicios cotidianos es la principal carta de Molina. Entre cuadrillas de limpieza, obras patrimoniales y actos de proximidad vecinal, el jefe comunal riojano intenta ratificar que el control de la calle capitalina sigue bajo su propia órbita.
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