A través de una resolución definitiva publicada en el Boletín Oficial, el juez con competencia electoral Daniel Herrera Piedrabuena oficializó la personería y autoridades de la fuerza que conduce Teresita Luna. Con el expediente concluido, el espacio gana autonomía plena para postular candidatos al Congreso y armar frentes sin depender de la estructura del PJ provincial.
En medio de las miradas cruzadas que pesan sobre los tribunales federales de La Rioja, el juzgado a cargo de Daniel Herrera Piedrabuena emitió un fallo clave para el tablero político doméstico. Mediante una notificación formal en el Boletín Oficial de la República Argentina, la Justicia Electoral otorgó el reconocimiento definitivo como partido de distrito a Movimiento Norte Grande (Expediente CNE Nº 12000077/2006).
La medida convalida la personería jurídica política y la nómina de autoridades del espacio provincial conducido por la exvicegobernadora y exsenadora nacional Teresita Luna. En términos prácticos de la Ley Orgánica de los Partidos Políticos, la resolución le confiere a la agrupación la categoría de distrito nacional, lo que le permite competir con boleta propia en elecciones legislativas para diputados y senadores nacionales o encabezar alianzas electorales sin necesidad de recurrir a sellos prestados.
El dato procesal cobra un peso singular por el firmante y el momento: la resolución lleva la rúbrica del propio Herrera Piedrabuena, el magistrado electoral que quedó en el centro de la escena política tras la denuncia gremial y las repercusiones por la designación de su hija en el Tribunal Oral Federal.
Papeles al día en el juzgado electoral
El expediente tramitado en la secretaría electoral riojana arrastraba años de gestiones y subsanaciones administrativas. Con la resolución definitiva y el aval a sus autoridades orgánicas, Movimiento Norte Grande cerró el ciclo de exigencias de afiliados y congresos partidarios exigidos por la Cámara Nacional Electoral.
Contar con personería de distrito en una provincia de padrón chico equivale a poseer una llave maestra en el armado de listas. Hasta ahora, las fuerzas provinciales debían negociar un lugar subordinado bajo los lemas del Partido Justicialista o de la Unión Cívica Radical para no quedar marginadas de los comicios federales. Con el reconocimiento firme, el partido de Luna adquiere autonomía operativa y legitimidad jurídica para sentarse a cualquier mesa de negociación con personería propia.
La decisión administrativa se formalizó en simultáneo con las auditorías informales que los armadores de La Libertad Avanza, con Martín y «Lule» Menem a la cabeza, vienen desplegando sobre los movimientos del juzgado electoral riojano.
La jugada táctica de Teresita Luna
Para Teresita Luna, el dictamen judicial representa la consolidación de un proyecto que viene tejiendo por fuera de la conducción vertical del gobernador Ricardo Quintela. La exvicegobernadora bederista y exsecretaria municipal durante la gestión de Inés Brizuela y Doria mantiene aceitados canales de diálogo tanto con el peronismo disidente como con los sectores radicales alejados de Julio Martínez.
Desde su conducción en Norte Grande, Luna viene marcando distancia pública del esquema de la Casa de las Tejas. Meses atrás cuestionó el falso cumplimiento de la paridad de género en el armado legislativo departamental, apuntó contra las mezquindades de los caudillos de Los Llanos y advirtió sobre el estancamiento de dos décadas en materia de desarrollo minero e industrial.
Con su partido reconocido legalmente, la dirigente capitalina no sólo refuerza su base política para disputar espacios de poder en el departamento Capital, sino que se planta con autonomía para articular con dirigentes del interior que no encuentran contención en la estructura del oficialismo gobernante.
El ajedrez hacia las legislativas y 2027
La formalización de Norte Grande sacude las especulaciones de cara a los próximos turnos electorales. En un peronismo provincial atravesado por la reaparición de Luis Beder Herrera junto a Ariel Puy Soria, la resistencia de intendentes del interior y los desmarques de los senadores riojanos en Buenos Aires, la existencia de sellos independientes con personería de distrito amplía las opciones de fuga y alianza.
Para el arco opositor y los espacios no alineados, la herramienta electoral de Luna se presenta como un vehículo competitivo para disputar bancas en el Congreso o terciar en la pulseada por la intendencia de la Capital.
El reconocimiento otorgado por la Justicia Federal deja en claro que, mientras la discusión nacional se concentra en posibles reformas al régimen electoral y la eliminación de las PASO, en La Rioja los dirigentes con aspiraciones de poder aseguran sus propios sellos en la cancha antes de que se repartan las cartas decisivas.
La resolución




