Quintela quiere adelantar las elecciones y ser presidente: “Si pueden ser Manzur o Capitanich, ¿por qué no puedo ser yo?”

No es el único caudillo norteño que quiere ser candidato a presidente. Hay otro que sueña con impulsarse. Ricardo Quintela, gobernador de La Rioja, esta semana se nacionalizó por reglamentar una ley que declara al litio como «recurso natural estratégico» en la provincia de La Rioja y suspende por 120 días las concesiones.

Se calcula que el negocio del litio moverá en los próximos años entre 5 mil y 19 mil millones de dólares de exportaciones por año. La decisión de La Rioja genera inestabilidad y eso podría afectar inversiones en otras provincias.

“Si pueden ser Manzur o Capitanich, ¿por qué no puedo ser yo?”, se preguntó Quintela en una cena reservada. Por eso en los últimos días levantó el perfil con esta medida y con el juicio político a la Corte Suprema, según A24.

Este fin de semana están decidiendo adelantar las elecciones en la provincia. La idea es que sean el 17 de abril. Solo se va a elegir gobernador; los otros cargos locales (legisladores, intendentes, concejales) serían junto con las nacionales. La idea es darle margen a Quintela para recorrer el país y lanzarse como candidato presidente.

Así se conoció en la nota «La vuelta de Duhalde, gobernadores que piden pista y las dudas sobre Massa: ¿hay lugar para una opción «de centro?» firmada por Pablo Winokur.

Asimismo Juan Schiaretti y Juan Manuel Urtubey quieren una fórmula que represente al peronismo de centro.

Los dos dirigentes se juntaron esta semana en la casa de la provincia de Córdoba en Buenos Aires. Dijeron que los dos van a ser candidatos a presidente y van a competir entre ellos en una PASO; avisaron que cualquiera se puede sumar con una lista.

La definición más fuerte es que no van a ir por adentro del Frente de Todos. «Ni con los K ni con el Frente de Todos», aclararon.

Se sumó a esta movida Alberto Rodríguez Saá. Fue el primer gobernador en adherir al Frente de Todos en 2019. Quizás sea el primero en bajarse del barco. Fue uno de los que no firmó el juicio político contra la Corte Suprema de Justicia. Voceros del encuentro aclararon que no hablaron de candidaturas, pero “coincidieron en la necesidad de trabajar en la construcción de un espacio político superador, que se presente por fuera de la grieta instalada a nivel nacional”.

Hablando de gobernadores que no firmaron el juicio político, también aparece Gustavo Bordet, de Entre Ríos. Desde ahí -y con Bordet al lado- Sergio Massa pidió: “No me suban a otra carrera porque nuestra carrera es la del crecimiento y el desarrollo económico de la Argentina”. No quedó claro si hablaba de candidaturas presidenciales o del juicio político a la Corte.

Y después siguió: “Te suben a lugares que son para aquellos que tienen tiempo para pasearse por las playas planteando candidaturas en lugar de estar trabajando por el crecimiento”. No está claro si hablaba de Rodríguez Larreta o de Alberto Fernández.

El problema es que ese espacio de centro no cautiva voluntades. Ya había pasado en su momento, cuando armaron Alternativa Federal en 2019 con ellos dos + Massa + Pichetto. Massa terminó en el Frente de Todos, Pichetto en Juntos por el Cambio y Urtubey con Lavagna, que sacó menos de 10 puntos.

¿Cambió el escenario ahora?

La última encuesta de la Universidad de San Andrés pregunta a la gente por qué espacio político votarían:

22% Juntos por el Cambio

21% Frente de Todos

10% libertarios

3% Frente de Izquierda

2% Otra lista peronista

Un 2% parece demasiado poco para pensar en una tercera vía competitiva. Pero era lo que medían Néstor Kirchner o Alberto Fernández (siendo generoso) en enero de 2003 o 2019.

El problema es que el clima general antigrieta está muy bajo. La gente quiere confrontación y pelea. No concertación y diálogo. En una primera respuesta, siempre aparece una mirada hipócrita.

Seguimos con la encuesta de San Andrés:

49% cree que la oposición debería cooperar con el oficialismo

70% cree que el Gobierno debería acordar con la oposición

Hasta acá podemos decir que se busca un clima de acercamiento entre las partes y decirle “chau” a la grieta. El tema es cuando se cambia la pregunta:

¿Estaría de acuerdo con un acercamiento entre Cristina y Macri?

57%, nada de acuerdo

15%, poco de acuerdo

15%, algo o muy de acuerdo.

El rechazo crece entre la gente de más edad y entre los votantes de JxC y liberales.

Es difícil cerrar la grieta sin que los dos líderes más importantes del oficialismo y la oposición se sienten a consensuar. Es más, no hay rumbo posible sin ese encuentro.

Salvo que alguno de los moderados de sus espacios (el Frente de Todos o Juntos por el Cambio) gane su interna y se convierta en el próximo presidente. Una idea que todavía está muy lejos. Cuanto más moderado sea el candidato, más chances tiene de perder al núcleo duro. Y sin el núcleo duro, no se gana una PASO.

El “centro” en Juntos por el Cambio y el liderazgo de Macri y Cristina

Mauricio Macri es una expresión marginal dentro de Juntos por el Cambio. No tiene los votos, pero tiene el poder de veto que le asigna su investidura. Veamos los números en ese espacio, según una encuesta de Opina Argentina:

Manzur.jpeg

Larreta 17%

Bullrich 15%

Morales 4%

Manes 3%

Bullrich y Larreta se ubican en zona de empate técnico. La opinión de Macri, para un lado y para el otro, puede terminar de torcer la balanza.

Esta encuesta no lo mide al expresidente, pero en cualquier sondeo da tercero por debajo de ellos dos. En el sondeo de San Andrés está séptimo en imagen dentro de su propio espacio. Quizás por eso Macri ya tiene casi decidido no ser candidato.

Diferente es lo de Cristina en el Frente de Todos. En la encuesta de San Andrés (que se publica cada dos meses) históricamente fue la dirigente con más imagen positiva del oficialismo. Recién en la última publicada se le acercaron Massa y Kicillof.

En la encuesta de Opina Argentina en una PASO quedarían así:

Cristina 23%

Massa 9%

Es probable que si se midiera a un candidato puesto por CFK (Kicillof, Wado), el resultado sería parecido. Cristina gana o hace ganar. Por eso su liderazgo es indiscutible.

Pero Cristina ya anunció que no va a ser y algunos en el peronismo creen que hay que tener un candidato más competitivo. Los intendentes del conurbano consideran que hay que fogonear a Massa, si los resultados lo acompañan. No ven otro camino y se ríen de otras expresiones minoritarias que van surgiendo.

Esta semana se lanzó definitivamente Juan Manzur a la presidencia. Lo hizo con unos carteles que dicen Juan XXIII. Lo firma “La Rucci”, una agrupación política liderada por el sindicato bancario de Tucumán. Los carteles no habrían salido sin el ok de Manzur.

Manzur teje y teje. Hace reuniones con intendentes del conurbano y les cuenta su proyecto político. Está al cerrar un acuerdo con José Luis Barrionuevo, líder del sindicato gastronómico. Con eso se garantizaría una fuerza de choque en todo el norte del país. También en sectores del peronismo bonaerense. Está pensando un incipiente armado en el conurbano con presencia fuerte en La Matanza, donde él mismo fue secretario de Salud.

Quienes lo conocen a Manzur suelen hacer un viejo chiste. “Tiene 10 frases. Habla siempre de la unidad del peronismo y algunas citas de Perón”. Por ahí iría el tema. ¿Habrá alguna relación con el llamado a la unidad de Duhalde? El problema es que no mide en las encuestas.

Las dudas sobre Alberto Fernández y Massa

Por estas horas en el peronismo se preguntan qué quiere Alberto Fernández. ¿Por qué lanzó ese extraño spot de campaña? Si no lo viste, te lo dejo acá.

Como anticipó A24.com, el «albertismo cultural» -si no es Alberto- quiere llevar en la boleta presidencial a Victoria Tolosa Paz. Preferentemente encabezando ella la fórmula. Si no le da, podría ser una buena compañera de Manzur. Por eso el tucumano aceptó la idea de no renunciar a su cargo de jefe de gabinete mientras sigue de campaña en Tucumán.

Como todo tiene que ver con todo, el Ministerio de Desarrollo Social sigue confrontando fuerte contra Juan Grabois por el manejo de los planes sociales. Esta semana dejaron trascender una encuesta que muestra que la gente le da la razón a ella en su pelea con el dirigente. Un diagnóstico parecido al de Duhalde.


Las extraordinarias, la muestra de un país imposible

La locura de la grieta nos deja en un callejón sin salida. De las 27 leyes que el peronismo planteó para extraordinarias, 22 son temas que pueden cambiarle directa o indirectamente la vida a la gente y sobre los que podría haber un acuerdo relativo con la oposición.

Leyes de salud, de seguridad, previsionales, creación de parques nacionales, de desarrollo económico, leyes económicas importantes…

Pero por la obstinación del Gobierno de incluir temas judiciales (con el juicio político a la Corte a la cabeza), se pierde la posibilidad de discutir todos los otros temas. La oposición -que tampoco anda con ganas de sumar mucho- duplicó la apuesta y no quiere tratar nada de nada mientras esté el tema del juicio político.

El economista Rodrigo Álvarez fue claro: la clave de la economía para este año electoral está en “cómo dialogar oficialismo con oposición para generar confianza”.

Por ahora no hay nada, ninguna posibilidad de diálogo abierto. La pregunta es si hay a futuro la posibilidad de algún tipo de entendimiento que ayude a la Argentina a salir del pantano en el que está metida hace ya mucho tiempo.

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