Mientras Salta avanza con proyectos de litio, La Rioja enfrenta críticas por su dependencia del empleo público y la falta de estrategias para fomentar inversiones privadas.
La reciente confirmación de la empresa Rio Tinto sobre una inversión de 2.500 millones de dólares para un proyecto de litio en Salta pone de manifiesto las diferencias en los modelos de desarrollo económico en las provincias del Norte Grande. Este monto, que equivale a dos presupuestos anuales de La Rioja, subraya la ausencia de políticas provinciales para atraer capital privado y diversificar su economía.
El modelo de Salta: planificación y beneficios fiscales
El proyecto de Salta se enmarca en el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RISI), que otorga beneficios fiscales, incluyendo exenciones en IVA, Ganancias y derechos de importación y exportación, para proyectos superiores a los 200 millones de dólares. Esta política ha sido clave para captar inversiones significativas, con una proyección de inicio de producción en 2028.
“Salta está planificando a largo plazo. Aunque la producción comenzará en varios años, ya están estableciendo las bases para el crecimiento económico y la creación de empleo en el futuro”, resaltaron expertos.
La Rioja: críticas por falta de visión
En La Rioja, se han generado críticas hacia la falta de políticas que impulsen la inversión privada. Aumentos recientes en tasas municipales y la dependencia histórica del empleo público son vistos como obstáculos para el desarrollo. “Mientras otras provincias planifican para 2028, nosotros seguimos apostando a un modelo económico que limita el crecimiento del sector privado”, señalaron voces del ámbito económico.
Además, preocupa la propuesta del Gobierno nacional de descentralizar la recaudación del impuesto a las ganancias, dejando su gestión a las provincias. Esto podría beneficiar a regiones con mayor actividad industrial, pero perjudicaría a La Rioja, donde la economía privada es menos robusta.
Impacto en la economía provincial
La falta de estrategias para atraer inversiones no solo limita el desarrollo económico, sino que también podría agravar la dependencia de los fondos nacionales. “Si no se fomenta la inversión privada, La Rioja no podrá competir en igualdad de condiciones, afectando su capacidad de financiar servicios esenciales”, advirtieron analistas.
Un llamado a la acción
La diferencia entre Salta y La Rioja refleja dos enfoques distintos: uno basado en la planificación y el fomento de la confianza en el sector privado, y otro que depende en gran medida del empleo público. Este contraste subraya la necesidad urgente de que La Rioja desarrolle políticas que diversifiquen su economía y atraigan capital privado, garantizando un futuro más sostenible y equilibrado para sus habitantes.







