Con un déficit mensual de 120 millones de pesos, la Universidad Nacional de La Rioja inicia una nueva gestión en un contexto marcado por desafíos económicos, estructurales y administrativos. Las autoridades trabajan en un diagnóstico profundo para revertir la crisis.
La situación financiera de la Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) se presenta como uno de los principales desafíos para la nueva gestión encabezada por Natalia Álbarez Gómez y Luis Oviedo, quienes asumieron como rectora y vicerrector, respectivamente, el pasado viernes. Tras un relevamiento inicial, las autoridades informaron que la institución enfrenta un déficit mensual de 120 millones de pesos, cifra que pone en riesgo su funcionamiento normal.
El déficit financiero no es el único problema que afecta a la universidad. Según Luis Oviedo, desde el primer día de gestión se identificaron importantes falencias en la infraestructura, como problemas de iluminación, áreas críticas con riesgo de dengue y acumulación de material en desuso. Estas deficiencias reflejan un abandono que requiere acciones urgentes.
Además, la nueva gestión reveló irregularidades administrativas heredadas de la gestión anterior. Entre los hallazgos más graves, se identificaron resoluciones que asignaban cargos sin pasar por los órganos académicos correspondientes, incluido un caso donde el exrector Daniel Quiroga se adjudicó un cargo sin el aval del Consejo Superior. También se detectaron funcionarios que pasaron a ocupar cargos docentes y no docentes de manera irregular.
“Queremos que todas estas irregularidades sean analizadas con transparencia y basadas en documentación concreta para tomar las decisiones correctas”, señaló Oviedo, quien no descartó iniciar acciones legales contra las autoridades anteriores.
Frente a este panorama, las nuevas autoridades se han comprometido a gestionar recursos adicionales ante el Gobierno Nacional, revisar contratos, subrogancias y pagos para optimizar los gastos, y atender las necesidades más urgentes de infraestructura.
Con estos pasos, la UNLaR busca no solo superar la crisis financiera, sino también establecer una gestión transparente y eficiente que garantice la sostenibilidad de la institución y su capacidad de contribuir al desarrollo de la provincia de La Rioja.







