La universidad arrastra una deuda heredada superior a los $1.500 millones y no logra cubrir gastos básicos. Una comisión de decanos y expertos definirá recortes drásticos, que se votarán en abril.
La Universidad Nacional de La Rioja (UNLaR) atraviesa una crisis financiera sin precedentes: enfrenta un déficit mensual de más de $300 millones y una deuda acumulada de $1.500 millones, heredada de gestiones anteriores. La rectora Natalia Álvarez Gómez, al frente de la institución desde el cambio de administración, confirmó que la situación es insostenible y que el Consejo Superior evaluará declarar la Emergencia Financiera en las próximas semanas.
Según Andrés Vera, secretario de Asuntos Académicos, el presupuesto actual «no alcanza para llegar a fin de mes», pese a los ajustes implementados desde enero. «Tenemos dos años con un presupuesto reconducido, sin actualizaciones, y una carga histórica que nos ahoga», explicó a este medio.
Para abordar el colapso, se conformó una comisión integrada por 10 decanos y especialistas en presupuesto, que analizará «dónde y cómo» aplicar restricciones. Su informe, clave para definir medidas como recortes de gastos operativos o servicios, se presentará en la sesión del Consejo Superior prevista para fines de abril. Vera advirtió que, una vez declarada la emergencia, se activarán mecanismos excepcionales: «No hay alternativa: habrá que priorizar áreas y reducir lo que no sea urgente».
El déficit se agrava por el aumento de costos en mantenimiento, salarios y becas, mientras los ingresos se estancan. La declaración de emergencia, aunque evita una quiebra técnica, generará impacto en la comunidad universitaria: se prevé congelamiento de contrataciones, reducción de programas académicos y ajustes en suministros.
La UNLaR es una de las principales universidades públicas del noroeste argentino, con más de 20.000 estudiantes. Su crisis refleja un problema estructural en el sistema educativo nacional, donde al menos cinco instituciones enfrentan situaciones similares por falta de fondos y desajustes presupuestarios.
Conclusión: Con el reloj en contra, la UNLaR busca evitar el colapso total, pero las soluciones implicarán sacrificios. La pregunta ahora es cuánto y quiénes cargarán con el costo de una emergencia que ya era previsible.
Con información de Riojavirtual







