Con una estrategia que apuesta a integrar listas con jóvenes nuevos en la política, La Libertad Avanza busca desafiar al peronismo riojano, que domina la provincia desde 1983. Sin embargo, enfrenta el poder de los viejos dirigentes, patrones políticos en el interior.
La Rioja, una provincia con una hegemonía peronista inquebrantable desde el retorno de la democracia en 1983, se prepara para un desafío inédito de cara a las próximas elecciones. La Libertad Avanza, el espacio político liderado a nivel nacional por Javier Milei y representado en la provincia por el diputado Martín Menem, apuesta a una estrategia clara: integrar listas con rostros jóvenes y nuevos para la política, con el objetivo de capitalizar el cansancio de la ciudadanía hacia los mismos nombres de siempre.
«La gente está harta de los mismos de siempre. Quieren cambios, y eso incluye a candidatos jóvenes, con nuevas ideas y energías», afirmaron en una reunión en la Casa Rosada, donde planteó la necesidad de renovar el mapa político riojano. Los sondeos de opinión respaldan esta visión: una gran parte de los encuestados en La Rioja manifiestan su apoyo a candidatos menores de 50 años, lo que refleja un deseo de renovación en la dirigencia política.
Sin embargo, el camino no será fácil. El peronismo riojano, liderado por el gobernador Ricardo Quintela y una estructura partidaria sólida, tiene raíces profundas en la provincia. Muchos de los dirigentes peronistas son considerados «patrones políticos» en los departamentos del interior, donde mantienen un control casi absoluto sobre el electorado. Algunos de estos líderes, han estado en la escena política desde hace cuatro décadas, consolidando redes de poder que parecen inexpugnables.
«En La Rioja, el peronismo no es solo un partido político; es una forma de vida. Los dirigentes tradicionales tienen un control férreo sobre las comunidades, especialmente en el interior, donde las necesidades básicas muchas veces dependen de la ayuda del Estado y de los punteros políticos», explicó un analista político riojano.

Frente a este escenario, La Libertad Avanza enfrenta un doble desafío: por un lado, convencer a los votantes de que es posible un cambio real, y por otro, competir con una maquinaria política que ha demostrado ser extremadamente eficaz en mantener su poder. La apuesta por jóvenes nuevos en la política busca generar un contraste con la imagen de un peronismo envejecido y desconectado de las nuevas generaciones.
«La clave está en llegar a los jóvenes y a aquellos que están cansados de la corrupción y el clientelismo. Pero también hay que entender que en La Rioja, el peronismo no es solo un partido; es una red de poder que controla recursos, empleos y expectativas», señaló un militante de La Libertad Avanza.
A pesar de las dificultades, el espacio liderado por Menem confía en que la combinación de un mensaje renovador, el descontento social y el apoyo de figuras jóvenes puede generar un cambio en la provincia. Sin embargo, el tiempo dirá si es suficiente para romper con 40 años de hegemonía peronista en un territorio donde los viejos dirigentes siguen siendo los patrones políticos indiscutidos.







