El gobernador bonaerense Axel Kicillof analiza firmar un decreto para separar los comicios provinciales de los nacionales en 2025, una decisión que agrava la interna del peronismo y enfrenta una fuerte resistencia del kirchnerismo duro liderado por Cristina Fernández de Kirchner, mientras el peronismo riojano debe definir su postura tras el fallido intento de Ricardo Quintela de presidir el PJ nacional.
A días de un plazo crítico, Axel Kicillof se encuentra en el centro de una tormenta política en la provincia de Buenos Aires. El gobernador evalúa emitir un decreto antes del martes 8 de abril para desdoblar las elecciones legislativas provinciales de las nacionales, una estrategia que busca consolidar su liderazgo y proyectarlo como figura presidencial rumbo a 2027. Sin embargo, esta maniobra ha desatado una feroz interna con el sector más duro del kirchnerismo, encabezado por Cristina Fernández de Kirchner (CFK) y La Cámpora, quienes ven en el desdoblamiento una amenaza al modelo centralizado que históricamente definió al espacio.
La tensión alcanzó un punto de no retorno tras meses de distanciamiento entre Kicillof y CFK, quienes ni siquiera mantienen comunicación directa. Desde el entorno de la expresidenta, la senadora Teresa García lanzó una advertencia clara: “Si hay desdoblamiento, Cristina será candidata en la tercera sección electoral”. En el camporismo consideran que el gobernador persigue un proyecto “egoísta y personalista” para desplazar a CFK, mientras que en el círculo de Kicillof replican que se trata de una reacción de debilidad ante su creciente autonomía.
El martes 8 de abril será decisivo. Ese día, la Legislatura bonaerense votará un proyecto impulsado por el cristinismo para suspender las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y forzar elecciones concurrentes, lo que limitaría la capacidad de Kicillof para controlar el calendario electoral. Si no firma el decreto antes, el gobernador podría quedar arrinconado políticamente. Mientras tanto, Sergio Massa opta por el silencio, y Máximo Kirchner redobla la presión legislativa junto a La Cámpora.
En este contexto, el peronismo riojano, liderado por el gobernador Ricardo Quintela, se ve obligado a tomar partido en la disputa. Quintela, quien intentó sin éxito presidir el Partido Justicialista a nivel nacional en un esfuerzo por unificar al movimiento, ahora enfrenta la presión de definir su alineación entre Kicillof y CFK. Su postura podría influir en otros sectores del interior del país y sumar un nuevo capítulo a la fragmentación del peronismo.
En juego está mucho más que una táctica electoral: se define quién liderará el peronismo en los próximos años. Kicillof apuesta a fortalecer su poder territorial en el principal bastión electoral del país, pero el costo podría ser una ruptura definitiva con el kirchnerismo. Este fin de semana se perfila como clave para negociaciones de última hora, aunque las posiciones parecen cada vez más irreconciliables.







