El ex gobernador Luis Beder Herrera reapareció como operador clave del PJ riojano: tras un almuerzo en su histórica Finca La Seis. El quintelismo impulsa separar las elecciones provinciales de las nacionales. La meta: blindar al oficialismo de la polarización con CFK y controlar la agenda local.
1. El regreso del «Patrón»
Luis Beder Herrera, gobernador de La Rioja entre 2007 y 2015, retomó el centro de la escena política con dos movimientos calculados. El primero fue su participación en un acto oficial en Chilecito, su región natal, para homenajear a un dirigente local. El segundo, y más significativo, fue un almuerzo en la Finca La Seis de Anguinán, propiedad familiar y símbolo de su poder territorial, al que invitó a los principales referentes del gobernador Ricardo Quintela, intendentes y legisladores peronistas.
El mensaje fue claro: Beder Herrera, alejado de la primera línea tras su derrota en 2015, vuelve para apuntalar a Quintela ante las elecciones de octubre. «Es una señal de unidad. Aquí se cocinaron acuerdos que definieron décadas de política riojana», afirmó un dirigente cercano al peronismo, bajo condición de anonimato.
2. La estrategia: desdoblar para no hundirse
El sector político de Quintela, gobernador desde 2019, evalúa desde hace semanas separar los comicios provinciales (que renovarán 18 diputados) de los nacionales. La decisión, que anunciará en los próximos 15 días, ahora tiene que lograr un respaldo clave: Beder Herrera.
- Razones técnicas: Las elecciones nacionales usarán Boleta Única, mientras las provinciales mantendrán boletas partidarias. Intendentes como Federico Sbiroli (Sanagasta) advierten sobre el colapso logístico: «Un votante no puede estar en dos mesas distintas el mismo día».
- Razones políticas: El oficialismo teme que la eventual candidatura de Cristina Kirchner (con 49% de imagen negativa según consultoras) contamine la elección local. «Si octubre se vuelve CFK vs. Milei, perdemos», reconoció un legislador peronista.
Beder Herrera aporta su experiencia en elecciones bifurcadas: en 2011 y 2015, desdobló comicios y ganó cómodamente. «Él sabe cómo mover las piezas en el interior, donde el Estado es empleador y juez», explicó un exministro de su gestión.
3. Anguinán: el símbolo de la unidad forzada
La Finca La Seis, ubicada en el departamento Chilecito, no es un lugar casual. Fue el epicentro del poder de Beder Herrera, donde se negociaron alianzas y se sofocaron rebeliones internas. El almuerzo reunió a quintelistas y bederistas, facciones que hasta 2019 se disputaban el control del PJ.
«Fue un acto de pragmatismo: Quintela necesita la red de dirigentes de Beder, y Beder quiere influir sin exponerse», analizó un dirigente opositor. El exgobernador mantiene vínculos con sindicatos y municipios del interior y referentes con peso electoral.
La ironía: En 2019, Quintela derrotó a Beder Hoy, comparten mantel. «La crisis une más que los discursos», resumió un ex senador opositor.
4. El fantasma de CFK y el juego doble de Quintela
Aunque Quintela evita criticar a Cristina Kirchner, su estrategia apunta a desvincularse. Beder Herrera, por su parte, siempre mantuvo un perfil alto con el kirchnerismo.
«En La Rioja, el peronismo es más Quintela-Beder que CFK. Ellos prefieren hablar de rutas y hospitales, no de grietas», señaló una fuente del PJ local. El riesgo es que, si la economía nacional estalla, el voto provincial también se torne castigo.

5. ¿Hacia un nuevo «bederquintelismo»?
La alianza Quintela-Beder es un matrimonio por conveniencia, con cláusulas de divorcio implícitas:
- A corto plazo: Beder aporta estructura para ganar las provinciales (posiblemente en agosto). Quintela, a cambio, le concede espacios en la gestión.
- A largo plazo: En 2025, La Rioja elige gobernador. Beder podría impulsar a un heredero, rompiendo el pacto.
Mientras tanto, el oficialismo aprovecha la tregua. «Si mantenemos la unidad, el desdoblamiento es un paso hacia 2025», confió un asesor de Quintela.

Epílogo: La Rioja, termómetro del peronismo no K
El movimiento de Quintela y Beder Herrera refleja una tendencia nacional: gobernadores peronistas como Axel Kicillof (Buenos Aires) o Arabela Carreras (Río Negro) también despegan sus elecciones de la polarización nacional. La diferencia es que, en La Rioja, el regreso del «Patrón» agrega un ingrediente de drama local: en tierra de caudillos, las alianzas se miden en símbolos… y en mesas compartidas.







