El cruce de acusaciones entre el intendente peronista y la ex jefa comunal radical escala a niveles de máxima tensión. Detrás de la virulencia, una estrategia política: el oficialismo busca concentrar el debate en el «clásico» local para opacar el avance libertario, que ya conquistó una banca de concejal en la ciudad.
La disputa política en la Capital riojana entró en una fase de máxima hostilidad, con el intendente Armando Molina (peronismo) y la ex intendenta Inés Brizuela y Doria (radicalismo) enfrascados en una guerra de acusaciones que se libra, principalmente, a través de las redes sociales. Sin embargo, analistas políticos y fuentes del propio oficialismo señalan que esta virulenta polarización es, en realidad, una calculada estrategia para desdibujar y restarle oxígeno a La Libertad Avanza (LLA), fuerza que ganó terreno en la ciudad.
El último round de esta confrontación desató con un contundente video de Inés Brizuela y Doria (@ines_byd). La ex jefa comunal arremetió contra Molina, calificándolo de «caradura y mentiroso» . El ataque se centró en la afirmación del intendente de haber recibido un municipio «detonado», una versión que Brizuela y Doria rechazó con vehemencia, atribuyendo la «peor asfixia financiera de la historia de la Capital» al propio Molina, durante su gestión como secretario de la Gobernación bajo la administración de Ricardo Quintela.
«Hay que ser caradura, ¿no? Y mentiroso, Armando Molina. No podés hablar así», sentenció la ex intendenta, con un tono enérgico. Y profundiza: «Cuando vos fuiste uno de los principales responsables de la peor asfixia financiera de la historia de la Capital, durante 4 años en la Secretaría de la Gobernación pisaste los fondos que eran de todos los vecinos de la Capital, con la sola intención de perjudicar nuestra gestión, pero perjudicaste a los vecinos». La ex intendenta, además, aseguró tener pruebas documentales del estado en que entregó la Municipalidad, «todo en orden», y desafió a Molina a que «no mientas».
Por su parte, el intendente Armando Molina (@amolinalarioja) mantuvo un discurso igualmente agresivo. En un video previo , se quejó de haber recibido una ciudad «detonada» tras «ocho años de abandono» de gestiones anteriores, a las que no dudó en tildar de «inútiles». «No quiero quemarme para atrás. Que se hagan cargo los inútiles que fueron, los inútiles que fueron los alcaldes, los inútiles que fueron. La dejaron la ciudad detonada», expresó Molina, señalando que su equipo trabaja para «remediarlo».
La estrategia de cortina de humo para ocultar a LLA
La clave de esta escalada no es solo la disputa por la gestión, sino una clara maniobra política para la contienda electoral. En las últimas elecciones, La Libertad Avanza (LLA) logró un sorpresivo y significativo avance en la Capital riojana, conquistando una banca de concejal departamental. Este resultado encendió las alarmas en el peronismo local, que percibe el crecimiento de la fuerza de Javier Milei como una amenaza real a su hegemonía.
Fuentes cercanas al oficialismo admiten que la intensificación de la confrontación con el radicalismo, la fuerza opositora histórica, es una táctica deliberada para monopolizar el debate público. Al obligar a la agenda mediática y política a girar en torno a la disputa entre peronistas y radicales, el oficialismo busca eclipsar la visibilidad de La Libertad Avanza, impidiendo que capte más atención y consolide su base electoral en la ciudad. El objetivo es claro: mantener al electorado enfocado en el «clásico» de la política riojana, con la esperanza de que LLA no encuentre el espacio para seguir creciendo y disputar más espacios.
Esta estrategia de «cortina de humo» evidencia la preocupación del peronismo por el avance libertario y su intento de controlar la narrativa en un año electoral crucial. La efectividad de esta polarización para contener el fenómeno LLA en la Capital será una de las claves a observar en el camino hacia las urnas.







