Diego Molina Gómez, secretario general de la Cámara de Diputados, salió en defensa de los nombres del círculo íntimo del presidente Javier Milei, acusando a «voceros de mercenarios» de operar para forzar sus salidas. En un duro mensaje, el dirigente advirtió que los ataques personales buscan en realidad destruir el modelo de gobierno libertario y allanar el camino para el regreso del «viejo modelo».
BUENOS AIRES (CORRESPONSALÍA).- La derrota de La Libertad Avanza en la provincia de Buenos Aires desató una serie de críticas y rumores internos que han comenzado a ser respondidos por los voceros más cercanos al Gobierno. Diego Molina Gómez, secretario general de la Cámara de Diputados, arremetió con dureza contra lo que considera una operación mediática para culpar a figuras clave del entorno presidencial.
En un mensaje difundido en sus redes sociales, Molina Gómez afirmó que «cuando los medios instalan que la responsabilidad de la derrota recae en nombres propios cercanos al Presidente, no hacen más que operar como voceros de mercenarios cercanos con el objetivo de forzar la salida de las personas de confianza del Presidente para ocupar sus lugares».
El dirigente libertario elevó la advertencia, afirmando que el ataque no es contra personas, sino contra el modelo de gobierno en su conjunto. «Ojo, no te equivoques: no están atacando a personas, están socavando el modelo de gobierno en su conjunto», escribió.
Molina Gómez fue más allá, señalando que la finalidad de estos movimientos es «abrir la puerta al regreso del viejo modelo: inflacionario, emisionista, amoral y destructor del tejido social». Con estas palabras, el secretario general de la Cámara Baja trazó una línea divisoria clara entre el proyecto libertario y el modelo de gestión que, según su visión, la oposición busca reinstaurar.
La declaración de Molina Gómez se produce en un momento de alta tensión política, con el presidente Javier Milei buscando reagrupar sus fuerzas y reorganizar su Gabinete. El mensaje del secretario general de Diputados confirma la existencia de una guerra interna en el oficialismo, con acusaciones de «mercenarios» que buscan capitalizar la derrota para posicionarse y que, según el entorno de Milei, no dudan en socavar los cimientos del Gobierno.







