Un informe sobre la evolución de los ingresos formales revela que la provincia, junto a Entre Ríos y Misiones, tuvo los ajustes salariales más bajos del último año. La Rioja también se ubica entre las jurisdicciones con los sueldos más bajos del país, por encima de Misiones y Santiago del Estero.
Un análisis sobre la evolución de los salarios del sector privado en Argentina durante el último año expuso marcadas diferencias entre las provincias, con La Rioja ubicada en el pelotón de las que menos crecimiento tuvo. De acuerdo con datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), entre junio de 2024 y junio de 2025 los salarios riojanos apenas subieron un 48%, una de las variaciones nominales más bajas del país.
El informe contrasta fuertemente el desempeño de La Rioja con el de otras jurisdicciones. En el extremo superior del ranking aparecen Tierra del Fuego, con un 58% de aumento, y Río Negro y Santiago del Estero, ambas con un 56%. En la parte inferior, junto a La Rioja, se ubicaron Entre Ríos y Misiones, con un 48% de suba, y más abajo se encuentran Jujuy y San Juan, con 46% y 45% respectivamente. El peor desempeño lo tuvo Santa Cruz, con apenas un 31% de incremento.
Más allá del ritmo de ajuste, el estudio también analizó el nivel de ingresos promedio en cada provincia. En este ranking, La Rioja tampoco sale bien parada. Con un salario neto promedio de $930.365, la provincia se ubica entre las jurisdicciones con los sueldos más bajos del país, solo por encima de Misiones y Santiago del Estero.
El primer lugar del ranking de ingresos, en tanto, lo ocupan provincias con un fuerte componente en la explotación de recursos naturales. Neuquén, impulsada por la industria hidrocarburífera de Vaca Muerta, lidera con un salario promedio de más de $2,5 millones, seguida de Santa Cruz y Chubut, con sueldos que superan los $2 millones.
Los datos del OEDE ponen de manifiesto una brecha salarial significativa entre las distintas regiones de Argentina. Para los trabajadores de La Rioja, el bajo crecimiento nominal de los sueldos, sumado a un nivel de ingresos que se encuentra entre los más bajos del país, representa un duro desafío para sostener el poder adquisitivo frente al ritmo de la inflación.







