La provincia recibió $845.293 millones entre enero y septiembre, pero el impacto de la inflación pulverizó las arcas provinciales. La Rioja está entre las jurisdicciones más afectadas por la caída de la recaudación.
El gobierno de Javier Milei ha hecho del ajuste una de sus principales banderas, y el impacto de esa política se siente con fuerza en las provincias. La Rioja no es la excepción: si bien en lo que va del año recibió un total de $845.293 millones en concepto de coparticipación, los números reales, descontando la inflación, son alarmantes.
Según un informe de la consultora Raíz Federal, la provincia tuvo una suba interanual del 1,2% en los fondos de coparticipación. Sin embargo, ese dato es engañoso. Al considerar el efecto de la inflación, el dinero que llegó a las arcas riojanas cayó 11,1% en comparación con el mismo período de 2023. Esto ubica a La Rioja entre las jurisdicciones con mayor pérdida de recursos, por detrás de San Luis (-11,2%), Catamarca (-11,4%) y Córdoba (-11,6%).

¿Por qué se da esta diferencia entre los números?
La clave está en la inflación. Aunque el monto nominal que recibe la provincia sea mayor al del año pasado, el poder de compra de esos fondos se redujo significativamente. La caída en la recaudación de impuestos a nivel nacional, combinada con la brutal suba de precios, golpea directamente a las finanzas provinciales.
Esta situación deja al gobierno riojano en una posición delicada. Con menos recursos en términos reales, se vuelve más difícil sostener el gasto público, pagar salarios y mantener el ritmo de la obra pública. La caída de la coparticipación profundiza la tensión entre las provincias y la Casa Rosada, y pone en jaque la capacidad de los gobernadores para gestionar sus distritos.







